RECUERDOS DE SUDÀFRICA II (la epopeya de Uruguay… y todavía falta el partido por el tercer puesto).

Noticias | Pipo Rossi | 08-07-2010

Eso, todavía falta el partido por el tercer puesto.
Algunos ruegan que Alemania le gane a Uruguay (desde una mirada extremadamente “maradoniana” para poder decir: “vieron que Uruguay no era màs que la Argentina”.
En fin…
No nos detengamos en cuestiones menores.

URUGUAY, la alegría sudamericana.

Durante la mayor parte del encuentro hubo una esplendorosa sensación: aquella que permite milagros inesperados. Uruguay era màs que Holanda, le estaba empatando el partido y entregaba todos los elementos como para soñar con una final cientos de años después. Hasta el final, hasta el último minuto. Respeto, admiración y orgullo es lo que queda de la actuación del “paisito”.
Pero Sneijder es ateo, no cree en milagros ni destinos sudamericanos.
Y ha quedado claro, lo sabe Brasil el continente todo, que el tipo ha sido tocado por los dioses en esta Copa del Mundo.
Le pegó mordida, la pelota rozó en las piernas del defensor uruguayo e hizo de la estirada de Muslera, apenas una impericia.
El partido se jugó casi todo el tiempo al ritmo que propuso Uruguay.
¿Y?
El viejo-eterno debate en torno a la tenencia del balón y su utilidad medida en eficacia.
El remate de Gio dejò atònitos a todos en el estadio. Un remate de, mìnimo, 30 metros cruzado y al ángulo. Un tiro “alla” Roberto Carlos, cuando la pelota no era tan compleja como la famosa jabulani.
En medio del “control” uruguayo, uno a cero abajo para La Celeste.
Pero estaba Forlán.
Para meter un zurdazo exquisito con màs sutileza que violencia, que sirvió para el empate transitorio.
Uruguay ha hecho un mundial enorme. Muy por encima de sus expectativas (¿o de las nuestras?).
Holanda recién pudo controlar el partido después del tercer gol, ese cabezazo sublime de Robben, que anticipa a Victorino.
Aún con las impresionantes bajas (el goleador, su capitàn), Uruguay se las arregló para superar en terreno y acciones a los europeos.
Pero la eficacia paga.
Su falta, la contratara, también.
Lo poco de lo cual dispuso Holanda, lo utilizó.
En ese sentido, fue letal.
Y una vez aparecidos los goles holandeses en el partido, el encuentro definitivamente se abrió.
Para ellos (los holandeses).
Fundido, Forlán debió salir.
Pero nadie le quita al Gringo la sensación de haber hecho un mundial extraordinario.
Igual que su equipo.
Dicen que a nadie le gusta jugar ese partido del día anterior a la final. El del tercer puesto.
Más: hay quienes piden a la Fifa que lo olvide, porque se trata de un partido que recuerda a quienes lo juegan el dolor de no estar en la final.
Envidio la posibilidad que tendrá el equipo del Maestro Tavarez, aún cuando ellos sientan que faltó tan poquito para la hazaña definitiva.
Salud Celeste! Hiciste de la llegada holandesa a la final, un parto.
Lo tuyo ha sido francamente descomunal.
Épico y maravilloso.
La guapeza, el corazón y el juego (el Juego en teórica inferiodad de condiciones en la semi por las mencionadas bajas), jamás habrán de olvidarse.
Fue, Uruguay, la gran alegría sudamericana

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