Dan ganas de ser hincha de Estudiantes.
Tengo ganas, casi a los 50, de hacerme hincha de Estudiantes.
Lo mismo provoca, con otro “modelo” de juego, lo de Huracán, del semestre anterior, aún con todas las diferencias ideológicas que tengo con ese grupo de conductores (Menotti, Cappa, Valdano, plumas-pensamientos de izquierda, honorarios de derecha).
Contagian fuego, estos equipos.
Al Pincha Corazón solo le faltaron las piernas, el físico, que la temporada comenzó a demolerle hace trescientos cuarenta y nueve días.
Estudiantes, empezó a jugar por los “porotos” el 3 de Enero del corriente y terminó el 19 de Diciembre, apenas ayer, literalmente en el más alto nivel frente al mejor equipo del mundo esta temporada.
Y lo ratificó, el Barcelona, ganando el partido, como corresponde.
Ahora bien…cuando analizamos-vemos-observamos los “cómo”, esos aspectos que tanta discusión nos generan, llegaremos a la conclusión de que si hubo uno que fue desnaturalizado por el otro, uno que fue superado en su “modelo”, éste fue el Barcelona.
Terminó tirando centros a la olla, al peor estilo “pelota parada basileana” y con el seis Pique jugando de nueve (como cuando Bianchi lo mandaba al flaco Pellegrino los últimos minutos en aquel Vélez de los 90).
Tuvo, el conjunto catalán, al futbolista que hizo la diferencia en un instante: Messi, ese que esperamos todos en la Argentina.
Disgresión: Messi debió ser expulsado por Benito Archundia por doble amarilla cuando metió el planchazo al final de los 90. Pero el mexicano no se atrevió. Temió expulsar a la estrella y que el ”negocioFifa” se resintiera. No debió estar el rosarino en la cancha en el momento de marcar, a los 4m del suplementario.
Digo esto a los efectos de plantear que no podrá Estudiantes (no lo ha hecho, al menos en el momento de escribirse y publicarse estas líneas), quedarse en esa anécdota.
Hay que barcarse los errores arbitrales. Es asì: inexorable.
Volviendo a Messi, no se trata ya de que “Maradona lo haga jugar en tal o cual posición”.
Se trata del insondable misterio de su cabeza (la de Lío) y de cómo esté fisicamente para ese momento mundial.
Porque el otro va a llegar.
El “otro” es la Bruja.
Fascinante, aún en la derrota, lo de Verón.
Aún en los errores.
Fascinante su “aura” de líder, su mando, su porte.
Su tremendo compromiso.
Por qué dan ganas de hacerse “pincha”?.
Porque Estudiantes remite a los valores de la niñez: juego, estudio, trabajo, sacrificio, diversión en el compromiso, y la persecución obsesiva de los ideales que nos vienen de lejos.
Estudiantes fue el único equipo capaz de hacerle cambiar el libreto al Barsa.
El equipo de Xavi (es cierto… faltó Iniesta, clave ausencia), no se pareció en nada a lo que nos tiene acostumbrados.
Hizo, el Pincha, el planteo perfecto.
Y estuvo a solo 180 segundos de lograrlo.
Le jugó al Barsa en otro terreno, desconocido para ellos.
Lo presionó, lo atacó.
No le temió.
Y lo superó durante los primeros 45 minutos, en los que estuvo en ventaja.
Luego fue cediendo, terreno, pelota y el cansancio terminó haciendo el resto.
Más la perseverancia (solo la perseverancia, no hubo en la final “Tiki-tiki”; tiene razón Verón cuando dice: “esperaban que nos golearan y se pegaron un susto bárbaro”, así fue), la perseverancia les decía, del equipo de Messi.
Lo ganó el Barcelona o lo perdió en esos últimos instantes el Pincha?, preguntan algunos.
Ambas cosas digo, desde el blog.
Quiero recomendar a aquellos que hablan del “lirismo” desde sus plumas, que lean el exquisito reportaje que le hizo el diario El País de Madrid, a Iniesta y Xavi: orden y disciplina como llaves y camino al éxito dicen los tipos. Orden y disciplina. Qué tal?
Son, acaso, “bilardistas”?.
Ambos aspectos largamente demostrados por el Barcelona.
Campeón real, no campeón moral, diría Julito Falcioni.
Esta vez las lágrimas de alegría, de alivio, de coraje, fueron de Pep Guardiola; la vez anterior habían sido de Verón de visitante, en Brasil. Las de la Bruja, en Oriente, fueron de tristeza, de impotencia por haber estado tan, tan cerca.
Una extraordinaria demostración de todos.
Una final soñada que no defraudó.
Gracias Barca, (no tengo “cedille” aunque algunos lectores argentinos que viven allá me tiran la bronca, perdón Gringa no quiero hacer copy-paste, copy-paste a cada rato).
Y gracias, sobre todo, Pincha Corazón.

