Aclaremos una pequeña cuestión de entrada. Grondona le debe su inmenso poder a Diego Maradona de modo principal. Hubiese sido muy complejo para Julio Humberto I de Viamonte, permanecer en lo más alto del Poder del Fútbol, y por ende, en lo alto del Poder Político en la Argentina, si Maradona no encabezaba el gran triunfo del 86, y el subcampeonato del 90, en Italia (haremos, más abajo, para el que quiera quedarse un ratito más, un little flash-back de esos buenos no tan viejos tiempos).
Grondona es el último sobreviviente que queda en piè (con el poder vivito y coleando), que comenzó a mandar durante la Dictadura.
Curiosamente o paradójicamente, o para nada ambas cosas, el Gobierno de CFK, aplica al negociar con él, la “doctrina Solá”, esto es, hacerse el boludo.
Grondona sobrevivió a todo, hasta ahora.
6, 7, 8, el programa que desde la tevé pública nos cuenta las costillas a todos los que andamos por el mundo, obvia, por obvias razones, a algunos periodistas deportivos y a Julio Humberto, the boss.
De no ser por Maradona, Alfonsín primero, y Carlitos el riojano, se hubieran deglutido a Julito.
Pero apareció Diego. Diego, primero que Bilardo.
Diego fue, claramente, más importante que Bilardo desde dentro de la cancha, que el Narigón desde fuera de la línea de cal. Ese es, para mí al menos, el orden de los factores. El producto final es conocido.
Y hubo, claro, un equipo. Un equipo que “apareció” durante la disputa del campeonato. No antes.
Éste es el detalle que Maradona piensa, cual fetiche.
Encontrar el equipo a partir del partido con Nigeria.
Ya está claro el “perfil” del equipo. Veremos qué resultado da. La “polémica” se relaciona más con el dolor de los que quedaron en el camino (Le Cocó y su cuerpo tècnico) que a los nombres.
Cambiasso y Zanetti como únicos “reclamables”.
Poquito, si uno lo compara con nombres de otro tiempo: Ramón, el mismo Diego en el 78, Caniggia, Verón, Riquelme, o Redondo, según la subjetiva mirada de Passarella, Bielsa el Loco del Campo, Pékerman, o Bilardo mismo.
No hay polémica en relación con los nombres.
La habrá, seguramente, con el devenir del juego.
Será tarea de otros, recopilar testimonios de la historia que condujo a Maradona como tècnico.
Se ha contado en éstas páginas.
Se ha contado en la web de Fox.
Se ha cronicado en c5, en Fox tv, o en Radio del Plata.
Comienza a aparecer el testimonio (y la contradicción de intereses y pareceres) de los propios protagonistas.
Imperdible Román cuando dice “ojalá no me obliguen a contar la verdad” (“su” verdad, respecto del seleccionado).
Volviendo al pàrrafo inicial para continuar charlando de aquel pedido hecho dos columnas atrás antes de la irrupción de Le Coquito (con todo afecto, Alfito Basile), Grondona es deudor de Maradona. Y Maradona también es deudor de Grondona.
Uno ha sido funcional a los intereses del otro y viceversa.
En medio del “cambalache futbolero”, están los jugadores. Del mismo modo que observo que Cappa fue más importante que el grupito de pibes y no tan pibes de Huracàn que terminaron segundos detràs de Vélez, creo que Messi, Higuain, Milito y Verón (por nombrar a solo cuatro), serán más importantes que Maradona si la cosa sale bien en el mundial.
Estoy convencido (salvo que los hechos, allá, me demuestren lo contrario), que de conseguirse algo (el título, ojalá por los hinchas argentinos), será “a pesar de Maradona” y no gracias a él.
No habrá que como un dato menor, la “logística” de Julito.
La próximo es un flasback de Italia 90, la última vez que hubo teléfono gratis desde un mundial.
A ver: nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
Me dice el compañero Doman si es “oportuna” la declaración de Alfito (Le Coquito) Basile.
¿Hacía falta?
¿Era necesario?
¿Es el momento?.
Hace unos días le pregunté a Marcelo Gantman si podía “colgar” una opiniòn de su blog respecto de Cappa (el tema era medio viejo, pero aproveché consultarlo porque estaba en pleno debate la “cuestión Dubai”, verdadero motivo de mi meil a Marcelo); además de “prestarme” el texto con toda generosidad, me dió un título descriptivo del modo de relacionarse que tienen los protagonistas en torno al seleccionado: y cuando digo todos, digo TODOS. Los dirigentes, los hijos, el Cuerpo Técnico. “El caos cómo método”, me dijo Marcelo.
El caos como método.
Recordé haber utilizado “la especulación cómo método” en relación a algunos planteos futboleros de otros tiempos (quizá el Boca de Bianchi, quizá alguno de los dirigidos por Mourinho); pero lo cierto es que el “affaire Dubai”, sumado a todo lo desandado por Basile, Diego and demais, dejaba al pelo aquello de “el caos cómo método”.
Volviendo a la oportunidad de lo expresado por Le Coquito en Twitter, su dolor de hijo, digamos.
Hice lo elemental: llamarlo y consultarle si éra él ese “Alfio Basile Jr”, o si alguien se había apoderado de su identidad.
Ratificó, salió al aire y dijo, con voz presente.
Y eso es todo.
Nada grave más allá de los analísis.
Podemos hacer cualquier cosa con el pasado, excepto cambiarlo. Y si para Basile y Cía, incluyendo el dolor de su hijo, el pasado incluye una “conspiración”, no habrá oro en el mundo capaz de quitar esa sensación.
Hace bien Maradona en contestar lo que contestó.
Acaso porque el deté lo hace en el marco de lo que pedimos hace apenas una semanita, en relación a la cuestión Dubai: ocuparse del seleccionado y del equipo, que lo que se viene no es ni más ni menos que la posibilidad de ser, otra vez, campeones.
Pero nadie puede impedir el derecho al decir.
Ni a Maradona.
Ni a Basile.
Ni a Le Coquito.
Maradona pare, afloje.
Su siempre violentado Julio Grondona lo puso al mando, lo “resucitó” su violentado Grondona.
Relájese, dirija, y gane el mundial.
Le van a llover los contratos. Y agradezca que lo suyo no se parece, ES un milagro.
Pare con la histeria Diego.
En serio. Sabemos que su ex mujer, que sigue velando por Ud., por sus intereses comerciales, le había conseguido un contacto maravilloso en Dubai, para jugar ese partidito.
Quinientos mil dólares (ahora, previo al juego) y “Clínicas” en las que Ud. será un verdadero Dr. en Fútbol, después del mundial seguirán vigentes si Verón, Messi y el resto de la muchachada no son malogrados por su malhumor, por su soberbia, por su, al fin, tontería.
Además de los 350.000 de la moneda norteamericana para el Cuerpo Técnico y la empresa Santa Mónica, acercada por su gente y la organización que comanda el hermano de Heinze, algo parecido a su representante, más su ex, más su mano derecha Alejo Mancuso.
En lugar de enojarse con Grondona, sea agradecido. Grondona, el violentado siempre por Ud., Bilardo, reducido a un 4 de copas por Ud, son los tipos a los que más le debe.
¿Lo tiene claro a esto, Diego?
En lugar de aflojarse, de sonreír, de planificar con los muchachos lo que puede ser otra verdadera maravilla, un negoción genial para Uds, y una alegría inconmensurable para millones de argentinos que no llegan a fin de mes, usted se pone como una loca histérica porque le bajaron el partido con Dubai que le organizó La Claudia.
Pare Diego.
Afloje.
Relájese.
Goce.
Disfrute.
Tiene tarea por delante.
Tiene a la mejor versión de Messi.
Tiene a Verón, conductor de conductores.
Tiene a Julio Humberto I por arriba.
Al narigón Bilardo por debajo, por el costado, por donde quiera.
Tiene a un pueblo futbolero y hasta una iglesia.
Todos a su entera disposición.
Todos poniendo la mejor cara y lo mejor de sí para que Ud, no se auto-aniquile.
Y para que, como dijo alguno, “el mito no baje a la tierra”.
Pero hay una parte que la hace Ud. ó no la hace nadie, Diego.
Baje. Afloje. Disfrute. Crease a Ud. mismo cuando declama acerca de la camiseta del seleccionado, ese bien inapreciable para Ud, por encima de cualquiera.
Y olvídese de Dubai. Gane el mundial y se hartará de ir a Dubai.
Los hinchas del seleccionado esperan de Ud grandeza y heroismo, inteligencia y compromiso.
Los negocitos menores son solo eso, negocitos menores y, le garanto, no quedan en la historia.
Ésto se juega por puntos.
Ésto se juega por plata.
Ésto se juega para ganar. También para “gustar”. Pero aquí nos adentramos en problema irresoluble. El marcaje que hizo durante los 180 minutos que duró la semifinale entre el Inter y el Barça la muchachada dirigida por el portugues, merece un cerrado aplauso.
Como así tambiénl las jugadas de contra-ataque que posibilitaron sacar una ventaja que fue, al final, indescontable para los de Pep Guardiola.
La felicidad que se vió entre los hinchas del Inter en la bellísima Milan, intuyo, que significa que el equipo “gustó”. En todo caso, lo que gustó fue el modo en el que se dispuso a jugar el segundo partido luego de haber ganado claramente el primero.
Había que ser más fuerte desde el punto de vista mental, que desde lo tècnico.
Fue claramente más importante que Milito y E eto no perdieran nunca de vista que lo primero era el marcaje, a cualquier taco, rabona, pared y toda la lista de exquisiteces que suelen emocionar.
Borraron a Messi.
Y he aquí la cuestión que nos interesa.
Cómo lo borraron.
Cómo lo tomaron en los distintos sectores de la cancha.
En cuántas partes fue necesario dividir el terreno para que Cambiasso, Zanetti, Lucio, Maicon o Samuel, impidieran los movimientos con tiempo y espacio de Messi.
Es sobre lo cual deberá trabajar Maradona.
Crearle elementos a Messi, a sus alrededores, en los cuales pueda hacer las descargas del balón. Con los laterales, con los volantes laterales, con los enganches que elija y lleve y, finalmente, con los delanteros que decida jugar el entrenador. Sean dos o tres, con Messi retrasado.
Pero vino bien el hecho Inter-Barça.
Messi concluirá sus obligaciones el 16 de Mayo, junto con la Liga de España y no el 22, en el Bernabeu. Son más días de descanso.
Más días entre algodones.
Más días para, al fin, ensayar movimientos. Aunque la clave esté en la cabeza -inescrutable- del catalán con sangre rosarina al que le aparecen en España, los primeros cuestionamientos.
Porque ésto, se juega por puntos y por guita. Para ganar. Todo lo demás, es sanata. Linda. Exquisita. Bien escrita. Poética. Pero sanata.
Torneos no es dueño de canales de Televisión. Ni en la Capital Federal ni en el interior.
Torneos no es dueño de sistemas de Cable. Ni en Capital Federal ni en ciudades del interior del país. Tampoco en el exterior.
Torneos no posee radios. Ni en la Capital Federal. Ni en el interior del país.
Torneos, Torneos y Competencias, no tiene diarios. No posee, Torneos, ni el diario de mayor penetración y venta de la República Argentina, uno de los principales de habla hispana, ni tampoco el principal diario de la segunda ciudad en importancia de la Argentina: La Voz del Interior en Córdoba. Solo para poner un ejemplo.
O sea, Torneos y Competencias, NO ES Clarín, dueño sí, de todo señalado anteriormente: Derechos + Cables + Señales de Cable + Canales de Aire + Diarios + Radios + Productoras de Tv (30% Ideas del Sur). Contundente, ¿verdad?
Torneos es, apenas, una Productora de Televisión que posee Derechos de certámenes de fútbol.
Un socio menor del Grupo Clarín. Muy menor. Ó lo era en la época de compartir derechos del fútbol argentino, hasta que Julio, alias, “el que avisa no traiciona”, arregló con Cristina y dejó tumba culito al Grupo.
Clarín absorbió a Torneos en TyC Sports. Cuando nació, era 50% propiedad de Clarín, 50% propiedad de Avila-Nofal (Luis, recientemente desaparecido). Unos pocos meses después, Clarín se quedó con la señal de Cable.
Torneos posee los derechos de la Copa Libertadores de América, de la Copa Sudamericana y de la Champions League.
Una Productora que nació de una idea de su ex dueño y del Dueño del Fútbol en la Argentina: Carlos Ávila y Julio Humberto Grondona.
Clarín ingresa al negocio medio de casualité, en el 91 (estoy escribiendo un libro a propósito de ésta historia, quizá alguna día, vea la luz).
Siento la necesidad de contar-recordar éstas pequeñas cuestiones a partir del enorme cuestionamiento que, por la virulencia de Nèstor K, se abate con más o menos razón, sobre nosotros, los periodistas.
A pesar de que para los que estamos-estuvimos “adentro” de la Productora, el tema resulta muy sencillo de comprender, para el “afuera” es algo más complejo.
Entre otras cosas porque aquellos que han denunciado lo que consideran una estafa en el acuerdo por los derechos del fútbol argentino (Víctor Hugo Morales como abanderado absoluto desde el fondo mismo de los tiempos), hablaron durante muchísimo tiempo de “TORNEOS Y COMPETENCIAS” y no de “CLARÍN”.
Acaso la enorme exposición de Ávila.
Acaso el enorme poder de Clarín, antes de la irrupción del virulento Néstor post-acuerdos con Clarín, tratando de derribar el Imperio.
Lo cierto es que durante una década se habló de la estafa producto del espúreo acuerdo entre Torneos y la AFA, jamás entre Clarín (el Verdadero Imperio) y la AFA.
Entonces, los primeros estigmatizados fuimos nosotros, los periodistas de la Corporación (Torneos).
Nunca contó (o quizá si, no estoy en condiciones de afirmarlo), lo que denunciamos “desde adentro”. Hablo de la cuestión de la credibilidad nuestra. Lo único que nos deja a salvo en todo caso. Nos deja a salvo de nuestra propia conciencia. El “idiotismo rural” al que no le gustamos por la huevada que fuere (raza, color, gustos por tal o cual técnico, estatura), estará en todo su derecho.
Pero desde “adentro” se hicieron todo tipo de denuncias (tengo todo lo publicado a lo largo de años, perfectamente documentado por eso jamás me pudieron ni tan siquiera amenazar con llevarme a juicio).
Los negociados todos los clubes.
Las muertes provocadas por los barras bravas de todos los colores.
Las estafas en formato de Gerenciamiento.
El hecho de que los presidentes tuvieran testaferros que compraban derechos económicos de futbolistas.
Todo, desde “adentro”, sin que eso significara jamás, sacar pecho por ser “periodista independiente”.
Uno hace lo que puede, lo que quiere, lo que lo deja dormir en paz. Pero no juzga. Al menos éste escriba.
Solo cree en la batalla por la ideología futbolera en todo caso.
A un par de campeonatos del cambio de manos en los Derechos, no parece que la “estafa” del fútbol fuera tal.
Si en cambio ha quedado absolutamente claro que había una posición hiper-dominante del grupo Clarín y de su socio menor Torneos, respecto del fútbol.
Es, en éste sentido, un “clavo” fenomenal para el Estado esto de “el fútbol que pagamos todos”. Es un agujero negro desde el punto de vista de la inversión. Al gobierno le importa poco. Su negocio está en la penetración del “relato”. No en lo que puedan pagar en Europa, por ejemplo, para ver Godoy Cruz contra Argentinos Juniors. Ni siquiera Boca-River.
No se lo venden ni a “magoya”. Pero éste es otro asunto.
Los primeros estigmatizados, les decía, fuimos nosotros. Aún cuando fuéramos, como éramos allá por el 87-88 cuando entré a la Productora, cinco gatos locos.
Nunca hubo un “escrache” en Plaza de Mayo, off course. Se trata, al fin, de fútbol y de dinero de negocios del fútbol. Un botín menor comparado con los negocios del Estado por el que están luchando hoy por hoy los grupos de poder (Polìticos y Económicos).
Pero hemos sido siempre, los “feos, sucios y malos” de la historia, abochornados incluso por aquellos que, SIEMPRE, formaron parte del estáblishment, aún siendo sus empleados.
Existe un voluminoso caso. Bien gordo, el caso. Tiene un par de capìtulos del libro, el voluminoso.
En una próxima entrega, flasback mediante, voy a contar como Torneos (sin Derechos y sin estar acreditado, ingresó al mundial de Italia 90: adelanto, fue gracias a los faxes que enviaban colegas bellvillenses del Diario Tribuna). Así fue. Pero ya lo contaré.
Quizá completamente saturado por estar bajo la sospecha y mirada de los “inquisidores” del progresismo periodístico, y viendo que, haga lo que uno haga, en el fútbol nada se modifica, es que me tomé unos cuantos años sabáticos.
Me fui en el 2002.
Sin reclamar nada a cambio. Acaso haya sido un error, si uno advierte que las voces de la transmisión principal del fútbol que pagamos todos se llevaron casi 4 millones de dólares de indemnización sumando los dos juicios de la empresa privada. Ahora facturan al Estado.
Las grandes empresas no resuelven en función de los “afectos”. Lo hacen a partir de los intereses. Lo supe –a medias- al volver.
No obstante, no me arrepiento. Si llegué a Buenos Aires sin conocer a nadie y Torneos me da la posibilidad de laburar, ¿por qué al irme, debía hacerlo controversia mediante?.
Y además, estos ocho años largos de estar “afuera” de Torneos (relacionado muy tangencial aunque orgullosamente por los que publicamos en la web de Fox en donde llevo unos años como columnista), me hicieron comprender que no hay buenos y malos.
Hay buenos que pueden ser muy malos llegado el momento y hay canallas que pueden ser buenos in extremis.
Hay, eso sí, promedios.
Promedios que nos ponen a cada uno al mirarnos al espejo en el lugar exacto que ocupamos a partir de los hechos de nuestra historia.
Esos promedios son observados por todos. Pero inicial e inoxorablemente por nosotros mismos.
Éstos años me mostraron, les decía, con una contundencia incontrastable, que los que uno cree “buenos” pueden ser unos verdaderos mierdas y los que siempre juzgó “malos”, son negociadores pragmáticos. Y hasta buena gente.
Lo que sí, no hay inocentes. Solo boludos.
(…continuará…)
21
Y acepto lo de infantil.
Puede que sea un reduccionismo extremo. Pero no me quiero adelantar. Que la muchachada que echa un vistazo al blog, lea tu texto. Y, de verdad, mil gracias por enviar la nota.
Ahora sí.
Cappa, by Rek.
Estimado Elio: Gracias por dejarme escribir en tu blog. Mi opinión no coincide con la tuya pero estimo hace estas breves líneas más honestas.
No suscribo en (casi) nada el contenido de la nota en lo que concierne a Cappa. Empecemos por donde más me dolería si fuese él. ¿Amigo del poder? Sólo porque lo defienden los colegas que escriben en Olé, Clarín o La Nación. Sin querer molestarte, es un reduccionismo que roza lo infantil estimado colega y amigo. Una cosa es Valdano que defiende los intereses de una industrial pusilánime como el constructor demagogo Florentino Pérez y otra Don Angel a quien no le conozco vínculo con el poder ni con los amigos de el.
En la época dictatorial de nuestro ispa las páginas deportivas eran habitualmente un oasis donde refrescarse. Los pocos “progres” que se quedaron y permanecían vivos en los medios estaban allí (también en Nueva Sion, un semanario judío, Buenos Aires Herald o en la Revista Humor) y lo siguieron estando. En aquella época firmaban en Clarín Pablo Llonto y Alfredo Leuco por ejemplo reconocidos militantes de izquierda. Esa “herencia” ha continuado hasta estos días y es lógico que se defienda a una personalidad de las características de Cappa. Un tipo que, en un fútbol cercano a lo fashion, a lo farandulesco y lo superficial, lleva a sus jugadores al museo de la memoria (la Ex ESMA) para que vean con sus propia mirada los recuerdos que dejó allí el horror dictatorial o les hace visitar escuelas carenciadas y hospitales para que (los jugadores) puedan ver la realidad que está del otro lado de la burbuja en la que el mundo fútbol mucha veces los introduce. Y de la que son cómplices muchos DT también porque sólo son entrenadores. De docentes poco y nada.
Cappa, no es solo militancia “progre”. Mientras otros entrenadores colocan la estética en su ropa (jeans rotos de 300 dólares, camisas apretadas) Cappa (pero también Sabella, Bielsa, el Tigre Gareca) le dan sencillez a la vestimenta poniendo todo el “lujo” en el juego de sus equipos. Cada uno lo adorna con las joyas que cree conveniente pero la estética está afuera, no en ellos, si a través de sus prédicas. Las que de distinto modo, eso sí, llevan a cabo sus equipos.
Hay mucho enemigo filosófico esperando la derrota de Cappa, hay mucho resultadista implorando la muerte del tiki-tiki. Todos queremos arribar a la meta, nadie como vidrio, pero como a Cappa, a mi me sigue importando el camino. A los amigos del éxito, ya sabemos que no. Para ellos sos de acuerdo a cuánto tenés no a qué hiciste para merecerlo.
Lo que sigue es otra mirada en torno a Angel Cappa. La escribió el colega Sergio Levinsky, tal cual reza el título. Cómo habitualmente me llega por correo la dirección de su blog (www.sergiol-nimasnimenos.blogspot.com), hecho que celebro, le pedí permiso para usar su “original”.
Me autorizó.
Por eso comparto esta otra mirada con los lectores del blog.
Tante grazie Sergio. Aquí va.
Antes: también Sergio Rek, a quién crucé en los pasillos de Torneos, me dijo que tenía ganas de ampliar en formato de nota uno de los comentarios que envió motivado por el texto. Cuando la envíe, será publicada por el blog. También Reinaldo Martínez (“me ganaste de mano”, dice Rei en su comentario). Las puertas, perdón, las pàginas, están abiertas.
Abrazo y gracias a todos.
Ahora sí. Al texto de Levinsky.
EL FÙTBOL ARGENTINO QUE ENCONTRARÁ CAPPA.
Cuánta pasión por el fútbol debe tener Angel Cappa. Cuánto amor por la pelota debe haber mamado este veterano entrenador y filósofo argentino, residente en Madrid, para pegar la vuelta por segunda vez en poco tiempo, y seguramente desechando varias ofertas, para hacerse cargo de la dirección técnica de un River Plate en bancarrota, y que corre serio peligro de descender por primera vez en su historia, en la próxima temporada. Cuántas veces Cappa habrá cerrado los ojos para no ver todo aquello que rodea a este tenebroso mundo del fútbol argentino, y que seguramente ha conocido en muy buena parte cuando le tocó dirigir a Huracán y estuvo a minutos de salir campeón de no ser por aquel polémico gol de Maxi Moralez en el decisivo partido ante Vélez Sársfield.
Es muy probable que Cappa, si no peca de demasiado ingenuo, sepa muchas de las cosas con las que se enfrentará apenas al dar los primeros pasos. ¿Será capaz de mantener la ética y reflejarlo en los medios, hacerlo público para que los seguidores del fútbol argentino conozcan los entresijos de esta dura realidad?
¿Soportará Cappa, por ejemplo, que River siga transfiriendo al exterior, a un club pequeño de Suiza como el Locarno, a los jóvenes con más futuro, para que luego aparezcan vistiendo los colores de los principales clubes europeos que habrán pagado al mismo Locarno muchísimo más dinero que lo que recibieron los ex millonarios?
¿Aguantará Cappa, por ejemplo, que tras perder tres partidos seguidos –con estos jugadores sería más que probable- se aparezcan por los entrenamientos “Los Borrachos del Tablón” y que con armas de fuego lo amenacen con que si no gana el partido siguiente “será boleta” y que luego, cuando haga (si la hace) la denuncia en la comisaría de la zona, la misma se esfume o que se pierda en los Tribunales sin que haya una causa que termine encarcelando a los violentos?
¿Dirá que no, Cappa, cuando su presidente Daniel Passarella o algunos de sus dirigentes recusen árbitros en la AFA por creer que fueron perjudiciales para el equipo en alguna oportunidad?
¿Aceptará Cappa que su plantel entregue dinero a los barras bravas o participe de actividades de ésta para financiar sus acciones?
¿Estará de acuerdo Cappa con que en el próximo receso tal vez el presidente de la AFA, Julio Grondona, decida eliminar los promedios del descenso para facilitar que el club en el que trabaja se quede en Primera?
¿Soportará Cappa las transmisiones de partidos por televisión en el que un “relator del pueblo” pedirá a grito pelado que los defensores “la revienten” en vez de salir jugando, o que en los medios se repita constantemente que su compatriota Lionel Messi no siente la camiseta de la selección argentina y que sigue sin aportar nada y que no es el mismo del Barcelona?
¿Permanecerá Cappa trabajando en River si por ejemplo varios partidos en los que juegue su equipo no terminan por hechos violentos?
¿Estará a gusto Cappa con que nunca los partidos comiencen a la hora prevista o que los descansos entretiempos sean de cerca de media hora?
¿Dirá algo, Don Angel, a sus dirigidos que durante los partidos reclamen a los árbitros que saquen la tarjeta amarilla o roja a los rivales?
¿Estará contento, Cappa, con que sus jugadores se cuelguen de los alambrados gritando a viva voz un penal?
¿Podrá Cappa tomar distancia de las estériles polémicas sobre si es más importante “jugar bien” o “ganar”?
¿Traerá Cappa aire fresco a este fútbol argentino en derrumbe ético?
¿Podrá sobrevivir Cappa en esta selva?
En todo caso, su apuesta parece arriesgada. Máxime, cuando estaba tan cómodo en Madrid, opinando en los principales medios, muy bien conceptuado, tranquilo, en una sociedad que lo respeta y lo valora.
Cuánto optimismo tiene que albergar Cappa en su interior para creer que puede cambiar algo en este fútbol argentino…
Passarella cambió figuritas.
Aguillar hacía negocios con Pinas Zahavi y el Locarno de Suiza.
Daniel Alberto, el hombre que dió todas las sensaciones de estar completamente “empastillado” en su floja presentación ante la prensa, los hace con Full Play, propiedad de sus amigos Roberto Cosentino y Hugo Hinkins, “menottistas” e integrantes de la “mesa chica” de toda la vida.
Cosentino era la mano derecha de Passarella en tiempos gloriosos para el káiser cuando dirigía el seleccionado argentino de fùtbol. Lo sigue siendo hoy.
Una primera aproximación que explica la presencia de Rojas, está en la columna J. P. Varsky en la edición del lunes 19 de La Nación cuando entrega detalles de la compra por parte de Full Play del pase del jugador, para desembarcar en River, previa anotación en un club uruguayo Fénix.
Puede suceder también, mera coincidencia o acierto de ojo de buen futbolero, que el tipo juegue bien. Pero no es una condición necesaria. Si es bueno, la “inversión” es segura y millonaria. Pasó con Higuain.
Este mecanismo es el que permite que los dueños de los pases se vuelvan multimillonarios mientras que los clubes que sirven de ”gran vidriera” reciben dos mangos con cincuenta. Es imposible que, por ejemplo, el empresario cordobés “Pinchilón Fonseca” haga un negoción espectacular si no tiene comprado bajo cuerda, obviamente, al presidente “Garcarella” , ó al secretario “Marielovich”, ó a todos los que con mucha alegría pongan la firma a la hora de desprenderse de sus propios futbolistas. Como estamos hablando de millones de dólares y no de monedas, contrario a aquella vieja canción (“ojo que hablo de monedas y no de gruesos billetes” que cantaba el rosarino Baglietto), lo único que sobra para repartir, es guita.
Hay guita y felicidad para todos.
Sólo hay que tener los contactos necesarios. Compramos el pase de un jugador, lo anotamos en un club de cuarta categoría que nos hace la gauchada a cambio de unos pesos, lo ponemos en un club importante (para lo cual hay que tener acceso a los que deciden: los dirigentes), y luego cuando se vende a Europa, el club-vidriera que lo tuvo recibe el diez por ciento del total. El 90 se reparte entre los felices dirigentes y sus amigos y allegados.
Esta es la sospecha-certeza imposible de probar porque en los “pelpas” no figura la guita que se llevan los dirigentes.
Los clubes por su lado, siguen cuesta abajo en su rodada.
Claro que ésto no sucede en todos los clubes. Mientras River deberá ser campeón para evitar el descenso producto de diez años largo de malas administraciones para usar un, digamos, eufemismo, Vélez construyó una Villa Olímpica.
Y tiene que bancarse el Planeta Vélez que la Prensa Monopólica y Oligárquica (Clarín y La Nación), desde su condición de viudas menottistas, devenidas viudas cappitas, le recuerden a cada rato que Brazenas parió el campeonato y no sus jugadores, o el laburo del Flaco Gareca o la fragilidad de las manitos de Monzón.
El verso de Angelito, el Neo Versólogo Menottista, el sucesor del Director Tècnico del Proceso (ver el libro de Juan Gasparini, el mismo que cuenta la historia de los Graiver, aquellos a quienes bajo tortura le hicieron vender Papel Prensa los muy democráticos señores de La Nación y Clarín), el verso de Angelito tiene prensa asegurada.
Además de la propia prosa que descarga con buena verba en su blog, el hombre hace bien las relaciones públicas. Y hay una enorme caterba de huevones que lo escuchan embobados. Es amigo de la Prensa Hegemónica (lo paradójico -quizá no tanto- es que lo hace desde un discurso de “izquierda”), y es amigo de los dueños del asunto. Menotti y Valdano, (dos CEOs del Estáblishment futbolístico desde hace treinta y pico de años el primero, y más de quince el segundo fueron sus mentores).
Cappa es un hombre del Poder, pero declara suelto de cuerpo “yo, que soy hijo de obreros”.
Hay que ver quién lo defiende para saber cuáles son sus verdaderos intereses: si la Sociedad Rural tiene a La Nación, Ambito y Clarín como sus voceros principales, es que deben tener intereses comunes.
Si a Cappita lo defienden El País, Clarín y La Nación, y… debe ser que los representa en sus intereses o que ambos intereses coinciden. No es Cappa, precisamente, un revulsivo de lo establecido.
Aún así, digamos que sino fuera ridículo, sería una tragedia.
Godoy Cruz cometió dos errores defensivos que nunca antes y creo que jamás en lo queda del campeonato, repetirá.
¿Qué dijeron los que escriben en el diario de la Señora que (según todos los aprietes, indicios, encubrimientos y demás buenos gestos), se apropió de hijos de desaparecidos?.
“Estilo Cappa”.
¿Que planteó la Tribuna de Doctrina, el diario de los Mitre?. “Fueron los mejores 30 minutos de los últimos dos campeonatos de River”.
Es joda.
En serio. Es joda.
Pero vivimos en la Argentina estimados. Y aquí todo es posible, hasta que Buzzi, quien dice representar a gente de campo, gente trabajadora, pida un dólar a 4 pesos, cosa que la inmensísima mayoría cobremos sueldos de república bananera. En pesos, obvio, mientras ellos, facturan en dólares. Y tienen a más del 60% de los trabajadores, en negro.
Pero está Angelito entre nosotros, hombre de izquierda che… un motivo de alegría.
“En River estoy rodeado de traidores; solo falta Judas Iscariote”, se escuchan los gritos del Negro Jefe, que cobrará hasta el último de millón 200 mil dólares limpios, de aquí a Diciembre, salvo que con la “Hormiga Atómica” consigan seducir a algún otro incauto.
Ellos arreglaron su incorporación al club aquella lejana primera vez, mientras velaban los restos del ilustre ingeniero Pellegrini, el que ruega ser eyectado del Madrid, a cambio en aquel caso de 14 millones 650 mil euros (valor de la cláusula de interrupción del contrato para todo el cuerpo técnico).
Valores de allá y valores de acá.
La guita es diferente, obvio.
Los métodos (los “serruchos”) son idénticos. Solo cambia el tono castizo de los ejecutantes de la “traición”.
Así que sabe, el Negro Jefe, de lo que habla cuando describe.
Demás está decir que no lo traicionó nadie. Los perdieron sus propias derrotas. Perdió casi todo. Y finalmente el puesto, como cualquier hijo de vecino.
Passarella decidió traer a Cappa.
“Fue una decisión unánime”, deslizó en la gélida y completamente inútil conferencia de prensa que brindó.
Según Daniel Alberto, Cappa le ganó por 12 votos a 0 a Ramón Díaz. “No hizo falta que votara yo”, concluyó sin convencer a nadie, el Presidente.
Viene Cappa, quién ya ha dicho lo feliz que lo pone el desafío. Una parte del Planeta River celebra la vuelta a las fuentes, aquello del famoso Paladar Negro de River. Otra parte está llena de dudas.
¿Cuál es el verdadero Cappa?. El del primer SUB-campeonato?. Ó el del segundo pen-ULTIMO puesto?, aunque huyó un poquito antes del derrumbe final de los 11 puntos que recibió como herencia el Chulo Rivoira convengamos, el Profesor de Filosofía y Psicopedagogía que ama la Argentina pero vive en el extranjero.
Se fue una fechas antes el hombre cuya exhuberancia intelectual le permite:
a) mostrarse como un kirchneristra progre que defiende la Ley de Medios, (¿Cuánto habrá cobrado el profesor para ser uno de los hombres de la cruzada política? ¿ó habrán sido sus profundas convicciones las que lo movieron?. La Nación especulaba hoy martes 13 con la llegada de dineros públicos a las arcas riverplatenses a partir de la filiación del inestimable Profesor).
b) actuar en una simpatiquísima payasada-juego para publicitar el Gran DT, del grupo Clarín, enemigo público número uno de Néstor, (¿Cuánto le habrá costado a la señora Ernestina contar con la participación del Profesor?. ¿Ó habrán sido sus profundas convicciones las que lo movieron a ser “cara del Monopolio”?).
Sus equipos saben lo que quieren.
Y la técnica, en los equipos de Cappa, está por encima de cualquier otro valor. El temperamento por citar uno o el resto físico, por plantear otro.
De allí el título.
O el envión alcanza para ganar el campeonato ó los próximos dos torneos ponen a River en el peor de los infiernos. Cappa, con sus hechos, está allí para tornar irrefutable la audaz consigna de éste petit texto.
Todo vale no obstante, para que Passarella evite traer a Ramao, el hombre que está solo y espera (que Cappa, Passarella y River se vayan a la “B”).
Claro, el tema es sencillo para algunos. Para muchos diría. Para casi todos los españoles, por empezar. Messi es, digamos, indiscutible.
Cómo Bianchi lo es para otros.
O Menotti, para los procesistas trasvestidos que escribían en aquellos negros y viejos tiempos.
O Bilardo, para los ultras.
O Bielsa, para los cruzados.
O el Barça, llamado elegantemente “equipo de época”. Soslayan los “guiños” arbitrales (tres penales en una semi de Europa no cobrados a favor del Chelsea, o una expulsión del mismísimo Messi en la mismísima final contra Estudiantes). Eso no se subraya. Más bien todo lo contrario: la prensa hegemónica (Clarín, La Nación, El País de Madrid, el equivalente a Clarín), mira en otro sentido. Se hacen, por decirlo de modo guarro, los boludos.
Messi ha crecido. Cierto. Irrefutable.
Se llama “evolución”. El menottismo ilustrado, Cappita por poner un nombre, diría que el talento en estado puro no puede evolucionar. El talento, simplemente, es. Lo congela al talento.
Sin embargo, los hechos lo refutan.
Messi, de enganche, de organizador, de “diez”, con la obligación de pedir-tener-distribuir la pelota y el juego en una armónica máquina como el Barça, es ostensiblemente más importante que el que suele estacionarse por la banda derecha, ”alla” mellizo Guillermo.
Allá, en el Nou Camp, en Barcelona.
En su “casa”.
Con su “familia”.
Establezcamos un mojón: si lleva al equipo argentino a la final -y la gana- en Sudáfrica, entonces el propio Messi habrá sido capaz de ganarse a sí mismo. De superarse.
Antes, las imágenes que tenemos de Messi, son de alguien que en los momentos más complicados de la clasifación, se “borró”. El crack que -hasta ahora, en la clasificación camino al mundial- nunca estuvo.
El crack que -con la camiseta del seleccionado- nunca estuvo. Hasta hoy.
Cómo no abrirle un crédito.
Solo una conjura de necios.
Pero no me insten -sobre todo desde la prensa oligarca, la que defiende solo Intereses, disfrazándolos de ideas ingeniosas y la mayoría de las veces, muy bien escritas-, no me insten, les decía a “disfrutar”.
Quiero decir: “he visto a Messi”, despuès de que lleve a la victoria al seleccionado argentino a la victoria, en Sudáfrica, o en Brasil.
Antes, simplemente, se lo cedo y les concedo el privilegio de disfrutar a Messi. Yo prefiero, hablando de placeres, un buen syrah sanjuanino, un locro con salsa picante, los amigos, las mujeres, los viajes, las canciones de Serrat o los recitales de Floyd.
Abrazo fuerte.

