Leyendo el libro que me llegò en èstos dìas a la radio, es que “cuelgo” el videete que se viò anoche en Fox TV, del martes 27.
Es un complemento de tantos textos y una excusa para desearles a todos un muy buen final de año y mejor comienzo.Messi, y un sueño por cumplir.
Esta frase fue inmortalizada por Maradona niño.
La acaba de repetir, palabras más palabras menos, Messi en la entrevista que le hizo el house-organ de la AFA, número de fin de año.
La sensación es que se va completando el rompecabezas que implica el camino a Brasil. Con un Messi en estado de evolución, aunque esto suene inverosímil. Con el equipo nacional, Messi evoluciona. Con el Barça, simplemente, desconcierta a caballo de sus genialidades.
Un breve repaso por lo que ha significado la presencia de Messi con la albiceleste indica que aunque como él dice, “no le deba explicación alguna a nadie” en la misma entrevista, le queda una gran cuestión pendiente.
La suma de José Pékerman, Alfio “le Cocó” Basile, Diego Maradona y Sergio Batista suma “0,88 Pep”. O sea, no llegan los cuatro juntos a ser 1 Guardiola en lo que hace a la “administración de la genialidad” de Lío Messi. Menos en lo referido a resultados. De no haber sido por Julio Humberto Grondona (que lo “viò” y lo hizo debutar con la camiseta del seleccionado argentino cuando era un pebete), Messi sería catalán por adopción y crack en el equipo campeón del mundo. Quizá el 2014 en Brasil, pone las cosas en su lugar.
Pèkerman, el “tibio” que quiere volver por una segunda oportunidad entre los equipos de primera división (al momento de escribirse éstas líneas corre de atrás a Basile en la candidatura para reemplazar a Simeone, el marido de Carolina Baldini, inminente debutante en el Aleti de Madrid); el “tibio” José se “mancó” justo en el partido y en el momento más importante: contra los alemanes fundidos en el Olímpico de Berlín y, además de sacar a Riquelme, su fetiche, optó por Julio Cruz ¡en lugar de Messi!.
Alfio “le Cocó” Basile, huyó del seleccionado denunciando una “conspiración” en su contra en la que Messi era uno de los cabecillas. Si le suena increible y ridículo, va de nuevo: Basile se fue del equipo argentino convencido de que Messi lo quería echar para apoyar a Maradona. Cuesta imaginar un estado de ineptitud mayor.
Acaso solo sea superado por Maradona (hombre de la “Generación del 86″) cuando le sacó al mejor socio durante el mundial de Sudáfrica 2010 (Juan Sebastián Verón) y Lío terminó jugando de “doble-cinco” a 70 metros del arco rival para marchar a casa otra vez vencidos por Alemania (esta vez vapuleado y con cuatro en la canasta). Adios Maradona.
Finalmente el joven “Checho”. El joven Checho que acaba de insistir con que “no fue defendido ni tuvo tiempo”. Éste último detalle argumental, el del tiempo, recuerda a un muy conocido “chantapufi” del fùtbol argentino que es tenido como serio porque habla bien. Suena como un catedrático el hombre. Pero puesto a dirigir, no deja de colaborar decisivamente para que los equipos pierdan la categoría. Allí está Batista a los gritos porque ahora “nadie pide a Tévez” (¿?).
Por eso, estimados amigos: Pékerman + Basile + Maradona + Batista = 0,88 Pep Guardiola.
El propio Lío ha sentenciado lo que todos sabemos: “estoy en deuda con la selección”. Y es asì. El sabe, antes que nadie, que las miradas son subjetivas. Que para Pelé, probablemente Neymar sea el mejor. O aquel que le dicten sus patrones de marketing.
Que para los observadores sub-80, el mejor fue Alfredo, la “saeta rubia”.
Que para los de Independiente no habrá ninguno igual al Bocha.
Y que para una gran mayoría, Diego sigue siendo el mejor que vió.
Messi sabe èsto.
Y sabe que solo una vuelta olímpica en el 2014 lo hará (al menos por un tiempo), definitivamente indiscutible.
Para eso deberá ganar de punta a punta.
Y quizá (como pasó en Barranquilla, mojón, punto inicial), ponerse el equipo al hombro.
Con la nùmero 10 y la cinta de capitàn en el brazo.
Lo sabe él, lo saben sus compañeros y lo sabe “Pachorra” Sabella, el llamado a administrar de una buena vez en serio, sin temores, sin “franelas” innecesarias, todo lo que falta de aquí a Brasil.
Abundar sobre las cualidades de Messi, sencillamente, no tiene sentido.
Es el título de una vieja película ya, de los 80.
Se refiere a la finalización de lo que para nosotros sería la “secundaria”. Habla de ser “arrojados” a la vida cuando hay que emprenderla de verdad con el trabajo y con las responsabilidades.
Una suerte de pèrdida de la inocencia para seguir con los “guiños” del cine.
River, creo, más temprano que tarde, volverá a la Primera Divisiòn del fútbol argentino.
Pero nada serà igual luego de su paso por la B Nacional.
Y menos, con Boca campeón.
Es el tiempo que nos toca vivir.
Sobre éste tema versa la columnata publicada en el noti de Fox poco despuès de la medianoche de ayer.
La comparto con los amigos del blog.El Contraste Irrefutable.
Se fue Pancho Caldiero, un relator excepcional y entrañable compañero de laburo durante muchos años.
Dueño de una vocación por el optimismo que nunca encontró barreras, nos ayudò a entender el compromiso con la “transmi” en los mejores lugares (final de la Intercontinental en el Nacional de Tokio, River-Juventus); o en los màs adversos (con valijita personal de sonido y al aire libre 5º bajo cero en la Copa América del 95).
Chau Pancho, fue un gustazo.
angelito cappa està escribiendo sus “Memoires”; creo que llevan por tìtulo: “Mi decisiva colaboración para mandar a la B tres equipos en el mismo año. Dudo que alguien ose tan solo intentar gozar de tamaño prestigio”.
JC Falcioni y su metodología de trabajo, ganò con Banfield (un equipo de bajo presupuesto) y con Boca (acaso el de mayor presupuesto del fùtbol argentino).
Mantuvo sus convicciones contra viento y marea fue capaz de convencer acerca de sus ideas. Colaboración extrema en todos los sectores. Compromiso colectivo. Y también, claro, belleza. Belleza en el triunfo absoluto sobre los inconvenientes que fueron presentándose.
Columnata publicada anoche en el noti de Fox (noti post Liga 1 – Vélez 0).
Julio Cèsar lo hizo otra vez!
Dificilmente la satisfacción se dibuje en el rostro más allá de algún inevitable grito que tendrá más desahogo que otra cosa, más alivio que “vendetta” íntima. Pero no cabrá duda alguna respecto de que el Gran ganador una vez que se consagre Boca el próximo fin de semana en La Bombonera será el entrenador y un escalón más abajo, el presidente George Love Ameal, gran capitalizador de cuanto viento de cola sople cerca suyo. Román, máximo “spiker” de los tiempos que corren, tendrá todos los micrófonos a su disposición. Pero la “verdad de la milanesa” (la que Falcioni charla con los íntimos), dice que el entrenador celebra no deberle casi nada al ídolo, que lleva seis partidos sin jugar, aquellos en los cuales, Boca marcó la diferencia definitiva con el resto.
Quienes siguen éstas columnas en la web, saben de memoria que quién ganara dos años atrás el título en la Bombonera con Banfield, llegó a la conducción técnica de Boca sabiendo que pondría en marcha solo parcialmente su idea táctica, ésto es, no al “enganche” clásico.
Las lesiones de la máxima estrella de Boca, fueron funcionales a sus deseos. Cuando termine este campeonato, Riquelme habrá jugado el 45% de los partidos de los últimos 3 años. Con Falcioni, el promedio sube un tanto para arañar, apenas, la mitad.
Pero el tema es otro.
Falcioni supo de entrada que tenía que jugar contra los prejuicios del 10 (va a comer churrascos con Cappa, alias “fue imprescindible mi colaboración en los descensos de River, Gimnasia y Huracán en la temporada anterior”, y no con Julio César), por cuestions de “paladar”.
Se cuidó como niño en la cama Falcioni de decir una sola palabra de lo que piensa -en público- del 10.
Y la estrategia dió resultado.
Tuvo en el cuasi permanente alejado por lesión de las canchas, un colaborador estupendo en el momento de comunicar.
Falcioni armó un equipo. Debió “improvisar” para reemplazar a Román. Pocas veces un entrenador estuvo tan a gusto con aquello de “improvisar”. El equipo que termina jugando el campeonato es el que más y mejor lo representa. No gira en torno a un “enganche”. No depende de “como se levante ese día Román”, diría el extinguido Coco Basile, dedicado ahora a cantar tangos y a la publicidad.
Y debió, el entrenador, sortear todos las complicaciones posibles. Riquelme, en tanto “contratiempo”, Viatri (lesión fea y con mucho tiempo de recuperación), Blandi, descubrimiento y confirmación, and demáis.
Román se encargó de declarar y sostener la llama de la ilusión alerta.
Armó también una defensa confiable. La más confiable del campeonato, por lejos.
Y ganó de punta a punta con una serie de récords de los cuales darán cuenta las crónicas a partir del próximo lunes.
Todos darán la vuelta.
Georgie “Love” será re-electo (según pálpito propio).
Román se llevará los mayores aplausos.
Pero en la intimidad, Julio César sabrá que el mejor de todos en éste semestre, incluyendo a los de afuera y los de adentro, es él mismo.
Ojalá siga. Porque recién entonces veríamos, acaso, un funcionamiento al que puede exigírsele la “cuestión estética”, también abordada en éstas columnas.
Un equipo que gana, primero, puede discutir el “cómo” después.
Antes es pura cháchara propia del “menottismo ilustrado, destituyente y fracasante”.
Siempre les queda, a aquellos que no les guste como juega Boca, echar mano al control remoto y cambiar de canal, tal como sugirió Julius César.
En un detalle inadvertido e inédito, se “cuelga” la columnata casi en el instante mismo en que se verá en el noti de Fox Tv de ésta noche de mièrcoles.
Tiene que ver con lo inacabado de la tarea que todos debemos llevar adelante con la idea de poder ir y, en todo caso, solo discutir las cuestiones futboleras, no ya, las de seguridad, a ésta altura, harto-insoportables.
Lo hizo Verón (enfrentarlos, desnudarlos); no lo dejemos solo.El Compromiso de una “Bruja”
En un sentido parecido al expuesto aquì en breve grupo de líneas, es que hice la columnata-videete “publicada” el jueves a la noche, creo, en Fox TV.
Por si alguien quiere echar un vistazo al buen laburo de Marito Majnaric en el montaje del texto, pues, al link.
Hay una mención, claro, a César Luis “Lilita Carrió” Menotti. Casi anuncios bíblicos (futboleros) de la gran catàstrofe que se viene.SE QUEJA CESAR LUIS “LILITA CARRIÒ” MENOTTI.
Los jugadores argentinos, según consignó uno de los integrantes del cuerpo mèdico, perdieron entre 3 kg y 3 ½ en el partido que diò vuelta en la caliente Barranquilla con un soberbio segundo tiempo de Messi secundado por Sosa, el Kun, Higuaín y una mejorada defensa integral que comenzó con el doble-cinco, el cordobés Guiñazú y los 4 de atrás, más Romero, decisivo para mantener el 1 a 1 en un momento del partido. ¿Será un punto de inflexión?
El detalle de la pérdida de peso tiene que ver con la tilinguería argentina (vocinglería imbécil de locutores de radio y televisión, potenciada por los mensajes de oyentes que de fútbol entienden poco), de reclamar compromiso a los futbolistas del seleccionado.
Claro está, al menos para éste columnista, que el compromiso está absolutamente probado. El “quid” de la cuestión no pasa, precisamente, por el modo de cantar el himno.
Argentina levantó cabeza en Barranquilla porque venía de dos actuaciones que amenazaban con convertirse en una tendencia indeseable camino a Brasil.
Perder contra Venezuela y empatar con Bolivia no invitan, claramente, a la esperanza.
Pero el entrenador, pragmático al fin, entendió que se trataba para Demichelis, por ejemplo, de un fin de ciclo. Un “adiós y muchas gracias” después del error-horror que posibilitó el gol de Martins.
La alternativa ante la lesión de Burdisso fue el Chavo Desábato y no el propio Martín, quién tuvo su última chance de revertir la historia próxima (de flojas actuaciones).
Acertó el entrenador con la apuesta por Fernández y acertó también con el ingreso de Desábato.
También dio en el clavo con el doble cinco + Guiñazú para cortar todas las posibilidades de creación a partir de James Rodríguez. Y fue totalmente audaz al dejar en campo a Sosa (que había pasado inadvertido en la primera parte), sacando al jugador del Inter para sumar en ataque al Kun.
Impecables los cambios.
E impecable la reacción de los jugadores para ir a buscar (mantener la posesión del primer tiempo pero añadiendo profundidad), un partido que se le puso adverso desde todos los puntos de vista posibles.
Lo que hizo en el segundo tiempo contra Colombia es lo que debió –y debe- hacer cuando empata en cero un encuentro cerrado, tal como ocurrió contra Bolivia.
Un cero a cero debe equivaler en la cabeza (magnífico desafío para cuerpo técnico y jugadores) a ir perdiendo 1 a 0.
Lo repito: cuando Argentina está 0 a 0, deben “pensar”, “convencerse” de que el partido “lo ganan ellos 1 a 0” e ir a buscarlo.
Le pasó contra Bolivia y le pasó en peores condiciones, en Barranquilla.
Y lo fue a buscar.
Con esfuerzo es inteligencia.
También con talento.
Por eso se saluda el triunfo en el contexto en que se vivió.
Hubiéramos tenido (con un mero empate) que soportar hasta Junio al “menottismo ilustrado” (fracasado, tremedista y destituyente) dale que te dale por diarios, radios y televisiones de todo el mundo hablando pestes del seleccionado como si alguna vez sus equipos hubieran maravillado al mundo.
En la Argentina hay que soportar que Menotti reciba un premio de un diputado de la Coalición Cívica-Libertadora porque ganó el Mundial 78 (porque GANÓ, no discutamos por favor sobre el “talento” y la “exquisitez” del juego de aquel equipo porque no tiene el mínimo sentido).
Está bien.
Allá ellos y sus premios a “El técnico del Proceso”. Que lo disfruten.
¿No saben de qué hablo?.
Petit resúmen del libro de Gasparini-Ponsico que se encuentra en cualquier buscador de Internet, tengo un viejo ejemplar a mano (pero no lo presto).
Sobre el libro: 186pp. Primera edición. Durante el Proceso Militar, el fútbol fue la única manifestación colectiva de los argentinos. Instrumentado mediante técnicas de difusión masiva, sirvió a los militares para ocultar la sistemática destrucción del país y su pueblo, mediante la estimulación de un exitismo grotesco que tuvo su momento culminante en el Campeonato Mundial de 1978. Ese proceso dentro del Proceso tuvo un protagonista principal: César Luis Menotti, el director técnico La experiencia concluyó cuatro años después mostrando descarnadamente el fraude deportivo que se había consumado y poniendo en descubierto a los ideólogos y los ejecutores de aquella maniobra política. El proceso violaba derechos humanos, mataba, torturaba y el fútbol se usaba como un narcotráfico para hipnotizar e imbecilizar a la gente. El deporte pasión de multitudes fue utlizado como un idiotizante. En los circos entre el trapecista y el acróbata actúan enanitos y cómicos, lo mismo pasó en estos años de la depredación de la República y sus instituciones Martínez de Hoz era el ideólogo; los militares, los centuriones y Menotti, la imagen. Este libro desnuda todo.
Lo que duele al oído es tener que soportan sus “bajadas” de línea como si hubieran ganado algo importante desde los 70 a ésta parte.
Su último gran divulgador, el “Profesor Jettatore”, (como el personaje de Gregorio de Laferrere), así conocido en el ambiente por colaborar decisivamente en el envío a la B de todo equipo en el que osa posar su predica, deberá (roguemos) guardar respetuoso silencio.
O, peor para él, tratar de explicar lo inexplicable. Que los otros ganan y él no. Palabras le sobran. Encontrará el modo de denigrar el juego.
El “Menottismo Ilustrado”, digámoslo claramente, apuesta a que a la Argentina le vaya mal. Entonces ellos son convocados para hablar, dar su opinión desde el púlpito y, a veces, para dirigir. Esto ocurre cada vez con menos frecuencia pero como el fútbol en un lugar maravilloso y una dialéctica pura, tendrán seguramente, su enésima oportunidad.
Oportunidad, con mayúsculas, es la que se ganaron Sabella y los muchachos con el triunfo “torazo en rodeo ajeno” ante Colombia.
Hay mucho por mejorar si se aspira a ganar la Copa del Mundo.
Hacer efectivamente confiable a la defensa.
“Soltar” a Messi (depende tanto de él mismo como del equipo que se arme a su alrededor).
Dar con el arquero.
Y ratificar ese pragmatismo que hace falta para jugar con 3 delanteros de ser necesario o 1 si es que el objetivo –ganar la Copa- asì lo requiere.
Que los otros –los de afuera- sigan opinando. Es lo que mejor –acaso lo único- para lo cual los tiene reservados la Historia.
12
Unas líneas, tras el 1 a 1 decepcionante con Bolivia en el Monumental.
Hace poco tiempo, cuando apareció el último de los cambios en la conducción del seleccionado y advertimos la aparición del “gen” argentino en Lío Messi, dijimos, absolutos: “hemos visto el embrión de un campeón mundial”.
Y lo creímos.
Y lo creo, para no involucrar a nadie en éste terreno de quimeras.
¿Cómo no habría de advertirse un “embrión de campeón mundial” en un equipo que tiene de la mitad de la cancha para adelante, la cuota de talento que se ve entre los jugadores argentinos?
Al mismo tiempo, hace años que se viene señalando (es obvio, todo el mundo lo ve), que el problema central del equipo reside en la última línea. La defensa que queda expuesta ante… un pelotazo de 60 metros.
Ora en bloque (defensivo), ora en los mano a mano que parecen proceder del mismísimo infierno.
¿Qué otra cosa sino, es la maniobra de Demichelis sirviéndole la pelota a Marcelo Martins para el fulminante uno a cero que paralizó los corazones argentinos?.
Olió a “último acto”. Por el acto mismo y por un fenómeno de acumulación en relación con Demichelis que puede arrastrar a Burdisso en cualquiera momento y que ya se devoró a Heinze.
El “Micho” se sacó solo.
Habrá que ver si en Sabella gana el pragmatismo ó le entrega una última oportunidad frente a Colombia.
Pero volviendo al talento.
Hace cientos de años, cuando hacíamos la inolvidable Tribuna Caliente por Telefé, recuerdo discusiones futboleras con el máster Cherquis Bialo en torno al talento.
En torno al talento y su clara insuficiencia a la hora de resolver “la cuestión colectiva”.
Podría resumirse en “un jugador que gana solo los partidos” o la falacia de tal premisa.
Lo de Messi me generó un “flas-back” virulento sobre el particular. ¿Cómo puede ser que resuelva en el último instante, tras una escalada “alla-Messi-catalán”, pegándole un zurdazo que se pierde, casi, en el banderín del córner, de frente al arco?
¿Cómo es posible?.
¿Ó que el Flaco Pastore no emboque con tiempo y distancia “a piacere” de zurda o derecha?.
¡Pero si son los mismos que la “rompen” allá!
“Hay que asimilar el cambio de técnico y de dibujos tácticos” dicen los entendidos.
Seguro.
Ha de ser así.
Pero yo hablo de lo estrictamente individual. No solo de Lionel. Del Pipa que hace de a tres o cuatro en el Real.
En fin…
Aunque le asistan razones a los jugadores y cuerpo tècnico argentino en relación con aquello de que “esa acción invalidada –mal- por el árbitro pudo haber cambiado la secuencia del partido”, no alcanza.
No alcanza con el “mereciómetro”.
Ni tampoco con ningún “ping-pong” de llegadas como las que tanto se ven en los resúmenes de noticieros deportivos.
No alcanza con el 1 a 1 con Bolivia en el Monumental.
Y no alcanza –estimado Cherquis- con el talento individual. Ni siquiera con el de Messi.
¿Si sigo viendo el embrión de campeón mundial?.
Absolutamente.
¿Do you wana vet?

