Esta frase fue inmortalizada por Maradona niño.
La acaba de repetir, palabras más palabras menos, Messi en la entrevista que le hizo el house-organ de la AFA, número de fin de año.
La sensación es que se va completando el rompecabezas que implica el camino a Brasil. Con un Messi en estado de evolución, aunque esto suene inverosímil. Con el equipo nacional, Messi evoluciona. Con el Barça, simplemente, desconcierta a caballo de sus genialidades.
Un breve repaso por lo que ha significado la presencia de Messi con la albiceleste indica que aunque como él dice, “no le deba explicación alguna a nadie” en la misma entrevista, le queda una gran cuestión pendiente.
La suma de José Pékerman, Alfio “le Cocó” Basile, Diego Maradona y Sergio Batista suma “0,88 Pep”. O sea, no llegan los cuatro juntos a ser 1 Guardiola en lo que hace a la “administración de la genialidad” de Lío Messi. Menos en lo referido a resultados. De no haber sido por Julio Humberto Grondona (que lo “viò” y lo hizo debutar con la camiseta del seleccionado argentino cuando era un pebete), Messi sería catalán por adopción y crack en el equipo campeón del mundo. Quizá el 2014 en Brasil, pone las cosas en su lugar.
Pèkerman, el “tibio” que quiere volver por una segunda oportunidad entre los equipos de primera división (al momento de escribirse éstas líneas corre de atrás a Basile en la candidatura para reemplazar a Simeone, el marido de Carolina Baldini, inminente debutante en el Aleti de Madrid); el “tibio” José se “mancó” justo en el partido y en el momento más importante: contra los alemanes fundidos en el Olímpico de Berlín y, además de sacar a Riquelme, su fetiche, optó por Julio Cruz ¡en lugar de Messi!.
Alfio “le Cocó” Basile, huyó del seleccionado denunciando una “conspiración” en su contra en la que Messi era uno de los cabecillas. Si le suena increible y ridículo, va de nuevo: Basile se fue del equipo argentino convencido de que Messi lo quería echar para apoyar a Maradona. Cuesta imaginar un estado de ineptitud mayor.
Acaso solo sea superado por Maradona (hombre de la “Generación del 86″) cuando le sacó al mejor socio durante el mundial de Sudáfrica 2010 (Juan Sebastián Verón) y Lío terminó jugando de “doble-cinco” a 70 metros del arco rival para marchar a casa otra vez vencidos por Alemania (esta vez vapuleado y con cuatro en la canasta). Adios Maradona.
Finalmente el joven “Checho”. El joven Checho que acaba de insistir con que “no fue defendido ni tuvo tiempo”. Éste último detalle argumental, el del tiempo, recuerda a un muy conocido “chantapufi” del fùtbol argentino que es tenido como serio porque habla bien. Suena como un catedrático el hombre. Pero puesto a dirigir, no deja de colaborar decisivamente para que los equipos pierdan la categoría. Allí está Batista a los gritos porque ahora “nadie pide a Tévez” (¿?).
Por eso, estimados amigos: Pékerman + Basile + Maradona + Batista = 0,88 Pep Guardiola.
El propio Lío ha sentenciado lo que todos sabemos: “estoy en deuda con la selección”. Y es asì. El sabe, antes que nadie, que las miradas son subjetivas. Que para Pelé, probablemente Neymar sea el mejor. O aquel que le dicten sus patrones de marketing.
Que para los observadores sub-80, el mejor fue Alfredo, la “saeta rubia”.
Que para los de Independiente no habrá ninguno igual al Bocha.
Y que para una gran mayoría, Diego sigue siendo el mejor que vió.
Messi sabe èsto.
Y sabe que solo una vuelta olímpica en el 2014 lo hará (al menos por un tiempo), definitivamente indiscutible.
Para eso deberá ganar de punta a punta.
Y quizá (como pasó en Barranquilla, mojón, punto inicial), ponerse el equipo al hombro.
Con la nùmero 10 y la cinta de capitàn en el brazo.
Lo sabe él, lo saben sus compañeros y lo sabe “Pachorra” Sabella, el llamado a administrar de una buena vez en serio, sin temores, sin “franelas” innecesarias, todo lo que falta de aquí a Brasil.
Abundar sobre las cualidades de Messi, sencillamente, no tiene sentido.

