A ver: nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
Me dice el compañero Doman si es “oportuna” la declaración de Alfito (Le Coquito) Basile.
¿Hacía falta?
¿Era necesario?
¿Es el momento?.
Hace unos días le pregunté a Marcelo Gantman si podía “colgar” una opiniòn de su blog respecto de Cappa (el tema era medio viejo, pero aproveché consultarlo porque estaba en pleno debate la “cuestión Dubai”, verdadero motivo de mi meil a Marcelo); además de “prestarme” el texto con toda generosidad, me dió un título descriptivo del modo de relacionarse que tienen los protagonistas en torno al seleccionado: y cuando digo todos, digo TODOS. Los dirigentes, los hijos, el Cuerpo Técnico. “El caos cómo método”, me dijo Marcelo.
El caos como método.
Recordé haber utilizado “la especulación cómo método” en relación a algunos planteos futboleros de otros tiempos (quizá el Boca de Bianchi, quizá alguno de los dirigidos por Mourinho); pero lo cierto es que el “affaire Dubai”, sumado a todo lo desandado por Basile, Diego and demais, dejaba al pelo aquello de “el caos cómo método”.
Volviendo a la oportunidad de lo expresado por Le Coquito en Twitter, su dolor de hijo, digamos.
Hice lo elemental: llamarlo y consultarle si éra él ese “Alfio Basile Jr”, o si alguien se había apoderado de su identidad.
Ratificó, salió al aire y dijo, con voz presente.
Y eso es todo.
Nada grave más allá de los analísis.
Podemos hacer cualquier cosa con el pasado, excepto cambiarlo. Y si para Basile y Cía, incluyendo el dolor de su hijo, el pasado incluye una “conspiración”, no habrá oro en el mundo capaz de quitar esa sensación.
Hace bien Maradona en contestar lo que contestó.
Acaso porque el deté lo hace en el marco de lo que pedimos hace apenas una semanita, en relación a la cuestión Dubai: ocuparse del seleccionado y del equipo, que lo que se viene no es ni más ni menos que la posibilidad de ser, otra vez, campeones.
Pero nadie puede impedir el derecho al decir.
Ni a Maradona.
Ni a Basile.
Ni a Le Coquito.

