LA ESTAMPIDA DE LA DUPLA B-B DE LA BOCA. La “delarruización” del señor Love Ameal.

Noticias | Pipo Rossi | 01-02-2010

Cuando el barco de hunde… hay que huir, parece.
La Nación, el prestigioso y centenario matutino que refleja como pocos los intereses de las corporaciones y el “estáblishment” real, advirtió exactamente el lunes posterior a la “caída” de Bianchi, que era moralmente reprochable el hecho de que el hijo del Mánager fuera, al mismo tiempo, representante de los intereses de futbolistas que, como el caso de Matías Giménez, llegaban a Boca.
Solo cuando Bianchi huyó dejó de ser “Carlos”, o “el Virrey” para pasar a ser el seco Carlos Bianchi o el más frío aún “ex mánager del club”.
Bianchi es humano.
Igual que Basile.
Igual que cualquiera de nosotros.
Solo que el hombre no ha tomado, aún, nota del asunto.
Lo disimula mejor que otros, Maradona el Desmesurado Visceral, por ejemplo.
Pero frente al espejo intuye su inmortalidad.
Eso que èl ve frente al espejo, es lo mismo que ven muchos hinchas de Boca desde la absoluta inocencia o lo que vé el señor Georgie ”Love-de-la-rúa” Ameal.
Aunque en el caso del dirigente la cuestión sea menos “idealista” y màs “construcción de poder”, digamos.
El tiro le ha salido a Georgie Love, por la culata, como mínimo.
Pensó en su extrema ingenuidad, que podía “manejar” a Bianchi.
No creyó que fueran serias ni tampoco para èl, aquellas descalificaciones a las que lo sometió el mànager en la primera de sus presentaciones. De sus pocas presentaciones en público.
“Me trajo a mi porque no entiende de fùtbol”, se ufanó Bianchi dejando al sonriente Georgie Love en la categoría de aquel inefable y menemista Gostanián.
Él -Georgie Love- no quiso escuchar.
Luego vino Basile.
Y aquì quiero detenerme.
Hace algún tiempo nos cruzamos con el Negro Panno en la cancha de River. El “Nene”, uno de los escribas más entrañables y más queribles que tiene éste medio, el nuestro.
Fue en un entretiempo de algùn partido del seleccionado argentino camino a Sudáfrica.
El Nene me dice: “Elio… què mal hablaste de Basile!!!, las cosas terribles que escribiste del Coco!!!. Dónde fue que lo leí”?, se preguntaba.
Hacía referencia el Nene, a un texto que debe estar aún colgado en el blog “Angel o Demonio” de la Colo D Amato.
Era un texto que hablaba de una foto.
A qué foto se refería?. A la que publicó “el Contra” en Olé de hoy, lunes post-debut de Boca en el campeonato 2010.
El “daikirito” le dice Diego Toni, el extraordinario Producer que tiene Mañanas Argentinas, el envío de C5, donde laburo.
El “daikirito” es toda una definición acerca de cómo Le Cocó se toma las cosas.
No es de ahora.
Fue siempre asì.
Y no voy a repetir los argumentos tantas veces señalados.
No.
Estoy cansado de repetir cosas.
Solo que creo, hay que hacerlo de entrada. No cuando el tipo está “caido”. Cuando el tipo está en “la lona”, no hay, me parece, que enrostrarle que “su hijo es representante”, como hizo el prestigioso La Nación, el lunes posterior a la caida en la noche mendocina.
Pero quiero detenerme en Basile y en los famosos códigos y, salvo el tipo vuelva del “auto-exilio”, espero sea la última vez que lo mencione.
Inisisto: si Basile se transforma en noticia otra vez, volveré sobre el asunto. De lo contrario, no.
El tipo -pobre- está en la lona.
Y no es la intención golpear al caido.
Solo señalar que hay muchos modos de “comunicar”.
La foto del “daikirito” es una.
A travès de “voceros” oficiosos, es otra.
El caso más conocido es el de quien fuera en otra vida, periodista de la editorial Atlántida, crítico duro de Grondona, hasta el momento exacto que pasó a recibir un sueldo directamente del Mandamás.
Otros casos muy palpables son Ribolzi y Dibos. Colaboradores directos.
Si Dibos dice: “Bianchi es un soberbio y fue un infierno tenerlo como mánager”, el que habla, en verdad, es Basile.
Basile se “cubre”.
Basile no abre la boca.
Se va, Basile, a su ranchito de Punta del Este, luego de recoger 800 mil dólares por haber perdido todo con Boca.
Es cierto: antes ganó todo.
Justo medio aristotélico el de Le Cocó.
Pero vuelvo: si habla Ribolzi (y es, desde ya, un verdadero hallazgo entenderlo), el que “dice” es Basile.
De mismo modo que se quejan, los voceros, de los “mensajes” que Bianchi les enviaba a travès del joven dirigente Londres, ellos le hacen saber a Brad Pitt (es la imagen que Bianchi ve de si mismo cuando se mira al espejo a la mañana), lo que el Venerable Coco piensa.
De los refuerzos, de los dirigentes, de los rivales, de lo que fuere.
Allí están ellos, los voceros, para “hablar en reemplazo” y asegurar que el mensaje, efectivamente, llegue.
Por eso creo que lo de los “códigos” es un verso basileano. Otro de los versos que entusiasman del venerable anciano retiro efectivo.
No hay códigos.
No hay equipo.
No hay defensa.
No hay arquero.
Ha dejado, la otrora exitosa dupla B-B, una bomba de tiempo que late.
Y cuyas consecuencias finales son, por ahora, inimaginables.
Tiene Boca un gran plantel.
Y también lo tiene a Alves, alias “quiero que mis equipos jueguen como los de Menotti y Cappa”.
Bien.
Pero que se asegure Alves, de ganar.
Porque con parecer, con amagar, con el tiki-tiki, igual que con el talento solo, no alcanza.
Sobra sí, para que la gilada que consume la versología de los intelecutales o pseudo-intelectuales de izquierda con honorarios de derecha, la pasen bomba.
Hasta el momento mismo en que pierden.
Allí comienza entonces, la “construcción del relato”.
Que tiene, claro, patas cortas.

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