JULITO, BATISTA, BORGHI Y MESSI, LA “SIMPLEZA” PERDIDA QUE PIDE EL LOCO GATTI. El “aquellarre” nuestro de cada día.

Noticias | Pipo Rossi | 16-08-2010

El Loco Gatti está viejo, pobre.
“Es simple, el fútbol es simple, el quilombo lo hacen ustedes, los periodistas”, espeta el pobre, virulento, luego de que Messi señalara aquello de “con Batista me sentí más cómodo; jugué como en el Barcelona”, exagerando el pibe.
Messi le echó la última palada de tierra al grupete temerario del Barbado inepto y su adláter Mancusito, el hombre que denuncia a la prensa amarilla.
Los ex berretas del seleccionado (Maradona, Mancusito, el cómico que ofició de preparador físico, el Negro Enrique), se sintieron ahora “traicionados por el hijo”, Messi.
“Lo trató como a un hijo”, dice Mancusito.
¿Y…?
No alcanza, Mancusito.
Tampoco alcanzan los besitos.
Ni las arenguitas.
Los ex berretas (aún girando en el aire y sin advertir que han muerto, nadie les avisó que han muerto), hablan de los afectos y creen que pueden sorprender al mundo mostrando a Bilardo (el Dr. Chiflado), en calzoncillos y bailando en el interior de una de las habitaciones de Pretoria, como prueba irrefutable de que se “llevaban bien”.
Despuès Diegote declara, suelto de cuerpo: Bilardo me traicionó.
Los Adams en formato tragedia.
No da.
En el ámbito local Boca está en asamblea permanente. Sin que el Bichi se anime a mentirle un poquitito a la hinchada de Boca que advierte el “problema de la línea de 3″ porque, simplemente, no gana.
“El sistema es innegociable; si quieren otro sistema tendrá que ser con otro técnico”. Hombre de pocas pulgas, el entrenador de Boca ya dejó claro que no va a aceptar que intenten imponerle algún cambio en su idea de juego. El problema de Boca es que carece de tiempo, no tiene paciencia. Y Riquelme, su vuelta, aparece hoy en un horizonte lejano.
Boca está en asamblea permanente. Y en asamblea permanente se está en debate permanente. El único modo que tiene el Planeta Boca de atenuar las voces de esa asamblea, es ganando. Y por ahora, no gana.
Aunque se trate de lo exigüo de dos fechas. Aunque en el pasado inmediato también Borghi haya tenido un comienzo más bien titubeante con el que terminó siendo campeón, dando la vuelta. La A.A.A.J
Un poquito más atrás en el tiempo está el ejemplo del verdugo del fin de semana de Boca, Russo, alias “yo nunca digo nada”: en la tercera fecha, dirigiendo a Vélez, debió defenderse a las piñas (él y sus jugadores), ante el grupo de energúmenos supuestos hinchas de Vélez.
Dio la vuelta tras resistir, literalmente, a los golpes.
No da la impresión Borghi de ser capaz de asumir ese perfil. Aunque, en las asambleas se sabe, todo puede pasar. Inclusive que los temas se resuelvan a piñas.
¿Boca puede defender con 3 en el fondo?.
¿Boca debe defender con 3 en el fondo?.
Borghi acaba de ponerse un límite. Él solito se metió en un “cul de sac”, en una calle sin salida. Él solito será capaz de salir adelante o de marchar en sexta fecha más tardar.
¿Exitismo argentino? Sí. Así somos. Y así funciona.
Tómenlo o déjenlo.
Pero Boca viene “revuelto” desde hace tiempo. Borghi es la continuidad del revoltijo. Basile, Bianchi, Alves, y ahora el Bichi, post Argentinos, con un especial apartado por la “cuestión Riquelme”.
¿Se encontrarán Riquelme y Borghi?
Ojalá. Significará que ambos han sobrevivido a tiempos difíciles. Se verá.
River gana jugando mal.
Algo que mortifica al purista Angel Cappa.
¿Lo mortifica?
¿De verdad?.
¿Ó se trata solo de una postura “pour la galerie”?
Por lo pronto Cappa y Russo (que ganaron los dos partidos, colgándose del travesaño el primero, medio de firulete el segundo), se agrandaron y decidieron imponer reglas.
No hablar. Ó mejor: no permitir hablar a sus jugadores. Cómo si hablar o dejar de hacerlo se trasladara al campo como una virtud.
River está esperanzado en dos futbolistas que están más cerca del retiro que de la consagración: Almeyda y Ortega. Almeyda es capaz de sostener el compromiso a partir de sus cuidados personales. Con Ortega es una incógnita. Por su falta de apego a las normas y porque cada vez que parece que camina hacia un buen momento de su vida, conspira contra si mismo y se hace expulsar.
¿Que Laverni exagero?
Puede ser. Fue innecesaria la entrada a Britez Ojeda, no tanto de abajo, sí de arriba con el manotón.
Se dio cuenta en el instante mismo. Por eso se fue sin protestar.
Vélez y Estudiantes siguen en plena “normalidad”.
Por lo pronto, 5 puntos de diferencia entre River y Boca habiéndose jugado solo 6, son un drama para el “Xeneize”.

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