Cappita, el profesor de Filosofía y Psicopedagogía, está otra vez desnudo. Su “método” defensivo (inexistente claro… “nosotros, los cappistas-menottistas solo creemos en el fútbol ofensivo; de qué sirve ganar con un tiro libre, como le pasó, nuevamente, con San Lorenzo”?), quedó –vaya insistencia- al descubierto cuando el Flaco Bolatti levantó la manito pidiendo off-side de Civelli, que ya la había mandado a guardar. Anunciadísima la acción por el Chaco Torres, previo a pegarle en el tiro libre.
Claro, a nosotros, a los hombres que practicamos el “fútbol de izquierdas”, no nos interesa el resultado: “ellos hicieron el gol y después no tiraron tres pases seguidos”.
La pregunta es… desde dónde les viene la soberbia a ésta gente?.
No paran de perder.
Pierden.
Siempre.
O casi siempre.
Ganaron en el 73 y luego, buena verba, autoritarismo (Menotti fue uno de los hombre populares y públicos más importante durante la Dictadura Militar, al punto que no podía ser criticado ni él ni su seleccionado), y cholulismo periodístico mediante, no necesitaron nada más.
Eso sí: cada vez que juegan, cada vez que compiten, hacen un papelón.
El equipo de Cappita (al que le faltan Pastore y Defederico, no Kakà e Iniesta, repito: Pastore y Defederico), no “se cayó en la séptima fecha” tal como pensaban muchos.
Hizo una papelón en la primera parte, en el primer semestre; estuvo a punto de mojar y todavía se sienten los llantos acusatorios hacia el árbitro Brazenas en el segundo campeonato y se encamina hacia los últimos puestos en éste certámen.
Aún así, con un panorama alrededor de devastación que incluye a Boca y a River, puede clasificar para la Copa.
Pero Cappita ya ha anunciado que se va en Diciembre.
Se va Cappita, el hombre al que le faltó la última puntada.
Cuando se queda solo, cuando el silencio lo rodea, cuando el grupo de aduladores se va, se preguntará Cappita porqué sacó al único delantero que tenía en aquel partido contra Vélez, el único en el que debía ir al frente y terminó reculando?
Haciendo tiempo, metiendo las colitas bien atrás.
Se preguntará Cappita porqué la mayoría de esos jugadores no pudo dormir la noche anterior al único partido que debían ganar y perdieron?
Es más cómodo instalar que la culpa fue de Brazenas.
Cappita, déjeme decirle: les faltó coraje.
Y fútbol les faltó, Cappita.
Les pasó lo que su amigo Valdano (otro prohombre de la izquierda madrileña que cobra, rigurosamente, por derecha), llama “pánico escénico”.
Y lo que el Loco Gatti, un poco más terrenal, si nos permite profesor, denomina “cagazo”.
Se hicieron encima Cappita.
Su cara en aquella final denotaba tanto temor que podía olerse a la distancia.
Porque el temor se huele además de verse, Cappita.
Y su cara fue la cara del temor.
Estuvo cerca.
Pero habrá que seguir participando.
Una pena.
Ya San Lorenzo le ganó una vez a puro tiro libre.
Y usted no aprendió.
O aprendió a medias.
Siempre están a manos los jueces para culpar: “la prepotencia de Pezzotta”.
En serio Cappita… en serio.
La prepotencia de Pezzotta o la rotunda idiotez de Goltz?
Pero le quedan los medios amigos.
Los que consumen el discurso.
Ha hecho, en ese sentido Cappita, un trabajo admirable.
Otros quedan deshilachados en el camino.
Hasta Bianchi termina sonando ridículo si los resultados le dan la espalda a los proyectos. Su francés suena estúpido y su voz más finita que nunca, un chirrido espantoso.
Pero a usted, a ustedes los hombres que practican el “fútbol de izquierdas”, nunca les va mal.
Cobran en dólares.
Y cobran bien.
Trescientos mil dólares al año es una buena cifra. O eran seiscientos en el segundo año?
Lástima ese “palo verde” de premio que se escurrió de entre los dedos del petiso Moralez.
“Maldito petiso”!!!, pensó Cappita.
No pudo decirle “sin manos” a Monzón. No.
Buena plata paga el fútbol al discurso, no Cappita?
Hasta en un club rodeado de chicos consumidos por el paco criminal y las sucesivas políticas de empobrecimiento.
Declaramos elegantemente por izquierda, pero el crédito de nuestras tarjetas es ilimitado. Y siempre tenemos Madrid, obviamente.
No vamos a vivir en la periferia eternamente, válganos Dios nuestro señor.
Encima cobramos por las dos ventanillas.
Por “izquierda” cuando nos ponemos en la primera línea del progresismo vernáculo y defendemos la Ley de Medios contra el Monopolio (de Clarín) y luego somos primera figura junto a Carusito (el humeante), y hacemos la publicidad repetida un millón de veces para el negocio de Clarín del Gran DT. Para uno de los negocios del Monopolio. Para una de las leyes kirchneristas.
Genial profesor.
Déjeme admirarlo hasta el hartazgo.
Desconozco si cobró “cachet” al gobierno de Cristina por su activa defensa de la Ley de Medios.
También si el Monopolio le depositó en su cuenta del Banco español.
Pero como los amigos K, dicen, manejan todo con la “caja” y la empresa privada también, no tengo porqué pensar en lo contrario.
Aún no cobrando “cash” usted ya sabe que pertenecer tiene sus privilegios.
Hay otros modos –en especie- de cobrar.
O quizá donó lo ganado para combatir la pobreza.
Sospecho que los diarios hubiesen hecho una cobertura especial, igual que TN.
Nada de ello hubo, estimado profesor.
Y hora se va.
Una pena porque arma buenos equipos.
Como su admirado Menotti.
Duran un ratito.
Pero qué ratito, estimado profesor.
Bien valen la eternidad del instante borgeano sus equipos.
Lástima que o se caen en la séptima fecha, o se asustan en la situación culminante y límite, o se arrastran a partir del año de comenzado el trabajo.
Eso sí, lo que no se deteriora es el discurso.
En eso profesor, en el habla, en la “construcción del relato”, en el discurso, en la versión propia de la historia, ustedes, los hombres que practican un fútbol de izquierda, jamás serán superados.
Jamás.

