Desde el fondo del mundo, (le cul du monde), llega Estudiantes. Solo basta con alejarse apenas de nuestra postura habitualmente “ombliguista” para advertirlo.
Los cronistas que entregan detalles de ese lugar que asemeja un cuento (Abu Dhabi), hacen hincapié en los niños “vestidos de Messi”.
La figura, el marketing, la centralidad, además del fútbol que allá (con la camiseta bleugrana, en catalán, joder), entrega siempre (siempre es siempre, sin la obligación de ser él mismo el conductor), es Messi.
Verón amaga con darle alcance solo por la prepotencia del tiempo, que la “Bruja” se obstina en detener a fuerza de talento y garra.
Talento y garra contra lo “establecido”, porque el Barsa es “el estáblishmen”. Dejemos claro, por favor, que ellos se lo han ganado.
Con juego y con… resultados.
También con algún arbitraje a favor, como aquel contra el Chelsea.
Ojo, también Estudiantes, camino a Belo Horizonte, fue beneficiado contra algún equipo paraguayo en La Plata.
En todas partes es parecido.
Tout le monde futbolístico, quizá la excepción sean los hinchas del Real Madrid, prefiere el “Tiki-tiki” del Barcelona al “esfuerzo” que puede proponer Estudiantes.
Se engañan un tanto.
Barcelona, de la mitad hacia atrás, está lejos de ser un “Tiki-tiki”. Cualquier similitud con casos locales, es eso, pura coincidencia.
El Atlante mostró las fisuras enormes que tiene esa defensa “en línea”, que descree desde el origen que haya alguien capaz de atacarlos.
Aún cuando sea palpable que lo que está en juego es diametralmente opuesto: partido de entrenamiento por un lado, final-final, por los porotos, en éste caso.
No obstante, también es claro que hay algo conceptual que permanece: el Barcelona confía en que la propia imagen es capaz de por sí de terminar con una eventual osadía.
El que ataca al Barsa, en la mente del Barsa, es poco menos que un suicida.
He allí el primer error de concepción.
He allí el primer detalle a partir del cual es posible pensar en un triunfo de Estudiantes.
Estudiantes lo puede ganar?
Supongo que sí.
Creo que me traiciona, además, el deseo de que Estudiantes lo gane.
La exhuberancia que exhiben los catalanes en el momento de atacar, troca en desinteligencias muy marcadas cuando aparece la osadía en los equipos contrarios. El asunto es que esto ocurre poco y nada.
Nadie se le anima.
Esto puede deberse al fenomenal control de balón que tiene por derecho propio y también por esa actitud tan de observadores rendidos a sus plantas, de los equipos que, cotidianamente, lo enfrentan.
No creo que Puyol sea mucho más defendiendo que el colorado Ré.
Y estoy convencido por otro lado, que el Chavo Desábato es mucho más peligroso en el área contraria que Carlés.
Quizá sea solo subjetivo, quizá haya que echar un vistazo a los goles que han hecho uno y el otro.
Encima, parece que no juega Iniesta.
Buena noticia para el Pincha.
Puede ser, acepto, que Messi sea de todos los que van a estar, el más desequilibrante por sí mismo (“Barsa no es el mismo sin Messi y Messi no es el mismo sin el Barsa”, dice siempre con exacta claridad el colega y amigo Hugo Ballasone), pero deberá demostrarlo.
La centralidad europea versus la marginalidad periférica juegan éste sábado.
Que sea un magnífico partido porque el escenario es insuperable.

