DESEOS NAVIDEÑOS. (peras al olmo…Maradona, por favor, no lo arruine).

Noticias | Pipo Rossi | 22-12-2009

Argentina tiene, de acuerdo con el consenso universal, al mejor jugador del mundo.
Hagamos un esfuerzo de abstracción en relación con las subjetividades y tratemos de ser positivistas: Messi ha sido electo por los entrenadores y jugadores, como el mejor.
Los únicos que no votaron por él fueron los brasileños.
Lógico.
Ocurre, intuyo, que los brasileños para terminar aceptando a Messi, deben ser vencidos en una final de Copa del Mundo, por ejemplo.
Antes, sentirán que ellos tienen futbolistas de sobra como para reparar en Messi.
Se han ganado largamente el derecho a que se le conceda esa subjetividad: para ellos Messi, no es el mejor.
Sería entonces consenso universal, menos Brasil.
En un Planeta como el futbolero resulta una utopía, un no-lugar, la unanimidad.
Estamos hablando al fin de gustos sobre los cuales no hay ni puede haber disputa, Serrat dixit.
Pero vuelvo al punto.
Tenemos, según dicen y creemos firmemente, al mejor jugador del mundo y además al balón de plata de esa final extraordinaria jugada en Abu Dhabi: Lionel Messi y Juan Sebastián Verón.
Solo cabe esperar que la conducción del seleccionado no lo arruine.
Puede arruinarlo?
Claramente.
Cómo?
Equivocando los objetivos.
Confundiendo las prioridades.
Eligiendo enemigos en lugar de trabajar.
Maradona tiene elementos para elegir correctamente, por ejemplo, la posición del jugador.
Pep Guardiola le ha facilitado la tarea.
Encontrar una posición a Messi en el equipo nacional no es, por cierto, un tema menor.
Ayudar a contener sus miedos, sus ansiedades, sus frustraciones, es algo que no solo depende de la conducción, sino de los compañeros y del propio Messi.
Vive Messi, en ese sentido por estos días, horas de profunda educación.
Ha tenido en Verón, esto merece la pena ser contado, una suerte de “hermano mayor” tan necesario como decisivo para que llegue “liviano” a la contienda en Sudáfrica.
Lo tomó, Verón, como una cuestión personal.
Lo llevó a su casa, lo recibió en su hogar, le hizo de comer lo que el “pibe” quería: un asado.
Parece una tontera.
No lo es.
Lo hizo en las desoladas horas que siguieron a la virulenta –por acción del conductor- clasificación argentina.
Ni Grondona, ni Bilardo, ni Maradona, mucho menos Mancuso o la armada Brancaleone (Hugo Asch de Perfil, dixit), que por momentos fue el cuerpo técnico, se ocupó de Messi.
Verón lo hizo.
Verón y Messi habrán de jugar para la Argentina.
Cabe suponer que el equipo dispondrá del mejor entre los mejores en su mejor momento: Messi.
Y además, con la probable mejor versión de Verón en todos los aspectos; no solo los futbolísticos, sino fundamentalmente, los vinculados al liderazgo, a la conducción. Ojalá llegue bien desde el punta de vista físico.
Hay, claramente, otros problemas en el equipo. La defensa por ejemplo.
Pero solo cabe un ruego navideño: Maradona, por favor, no arruine este asunto.

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