Se fue Pancho Caldiero, un relator excepcional y entrañable compañero de laburo durante muchos años.
Dueño de una vocación por el optimismo que nunca encontró barreras, nos ayudò a entender el compromiso con la “transmi” en los mejores lugares (final de la Intercontinental en el Nacional de Tokio, River-Juventus); o en los màs adversos (con valijita personal de sonido y al aire libre 5º bajo cero en la Copa América del 95).
Chau Pancho, fue un gustazo.

