ANGELICI, TÍTERE-MARIONETA DE ROMAN. (una petit mirada tras los “mamporros” de Oriòn, disimulados a distancia por la càmara -y el cronista- de tyc espór).

Noticias | Pipo Rossi | 15-03-2014

¿”Vieron que Ledesma no tenía marcas en la cara”? tararearon al 5to día, cuando “resucitò” Ledesma (dos días más que los personajes de algùn antigûo libro de ficciòn religiosa), los simpàticos lenguaraces que dicen ser periodistas deportivos.

Ledesma recibiò un golpe directo al pòmulo derecho que se lo dejò convertido en tres y otro golpe que no le alcanzò de lleno aunque fue suficiente para abrirle el arco superciliar del ojo derecho.

Como los boxeadores, debieron usar la gotita para remendarlo.

La furia de Agustìn Oriòn, amasada a los largo de noches de insomnio, tuvo a modo de golpe de gracia una patada en las costillas de su costado izquierdo (el de Pablo Ledesma), que asusto hasta el pánico a Mauro Escalante y a Diego Perotti (el hijo de Hugo Osmar) testigos petrificados de toda la secuencia en el primer caso, y del final, en el caso del recièn llegado de España.
“Si te levantàs te mato”! le dijo Oriòn a un Ledesma aterrorizado y dolorido en el piso.
Diego, el hijo de Hugo Osmar quiso, no obstante, intervenir y fue tomado del cuello y tirado literalmente por el arquero contra una de las paredes.
Rebotò y se quedò quietito mientras Escalante asistìa paralizado a la escena y Ledesma se tomaba el pòmulo (el derecho), palpaba la sangre que le molestaba la visiòn y sentìa un dolor intenso en su costado izquierdo que lo mantuvo doblado hasta dos largos dias despuès, usados (en realidad fueron casi cinco días desde la golpiza hasta la apariciòn y huida de las cámaras del martes de mañana); usados decìa, para re-componer, para des-hinchar, para des-inflamar, para es-conder la situaciòn.

Al momento de escribirse estas líneas aùn no ha podido verse el rostro de Ledesma de frente.
Solo la “prueba” que exhibieron del tipo huyendo de perfil apenas se divisaron las càmaras en la pràctica del martes.
Y el griterìo de los mancebos que funcionan como valijeros chupac… de futbolistas, pero dicen ser “periodistas”.
Chupac… rentados en muchos casos, claro.

Hubo tambièn imbèciles que escribieron en twitter: “¿què pasa con la cara de Ledesma, se le borraron las marcas”?
La respuesta a los imbèciles podrìa ser: “En cinco días las marcas se atenúan (con el tratamiento adecuado), y las que permanecen (del lado derecho de la cara de Ledesma, casi diez dias despùes), se ocultan”.

Pero los imbèciles tienen el cuero duro: la razòn dispara balas que jamàs les van a entrar.
Allá ellos.

Volvamos al eje de esta cuestiòn.

Quedò de manifiesto una vez más la in-utilidad del delfìn -mejor dicho la Mojarrita- de Macri.
Angel-Eassy, recordémoslo, es la “Mojarrita” de Macri, al que el puesto de presidente de Boca le ha quedado excesivamente grande.
Tan grande le queda que el tipo apuesta todo a perdedor: debe ser una de las pocas veces en la historia en la cual un dirigente pide a los santos del cielo que su equipo pierda -si es posible con Román en la cancha- para deshacerse del 10 y de Bianchi una vez que èste certàmen concluya.

Suena a chiste escuchar -y ver- a Angel-Eassy con MP en aquel programa TyC Sports en el que amenazó con aquello de “no me va a temblar el pulso”.
Si Boca sale campeòn, hay Bianchi y Riquelme por los próximos 18 meses. Salvo lesiòn permanente.
Si Boca no gana nada en el semestre, ambos pròceres marcharàn al destierro, pero no porque a Angel-Eassy no le tiemble el pulso, sino porque en ambos casos tomaràn nota del paso inexorable del tiempo que ha borroneado sus brillantes ìconos.

El que manda (y el que toma las decisiones desde hace años) es Riquelme.

Manda incluso, por encima de Bianchi.

Es inimaginable una declaraciòn del DT en el sentido que declarò en relaciòn con el Burrito Martínez: “va a jugar cuando yo diga”.
Riquelme SE pone en éstos equipos de Bianchi.
Y SE saca o LO sacan sus lesiones.
Tuvo un desgarro de 101 días.
Otro rècord extraordinario, igual que su no apariciòn en defensa del enviado a “botonear” a Oriòn, Ledesma, en la ya consabida “mamporreada” del vestuario la semana anterior.

“El 10 no vino nunca”, dijo un asiduo andador por los pasillos boquenses. “Igual que las finales contra el Corinthians”, agregò pìcaro hincha de Boca.

Falta una conferencia de prensa de la barra brava.
Quizà decidan aparecer aunque quièn tomarà la palabra serà el REY DEL MICRÒFONO, con Bianchi calladito su alma.

En ella podrìan mostrar las magulladuras del empleado de seguridad al que arrasaron (los barras) a la bùsqueda de explicaciones; a Pablo Ledesma de frente tratando de imitar la voz y las inflexiones de Riquelme, el jefe; a Bianchi con la mirada perdida en una fotito de sus nietos, acaso a Margarita, y a Angelici, el último de los tìteres usados a voluntad por Su Majestad, el 10.

En medio de todo este viejo y querido Cabaret, Boca puede ser campeòn.

Y despuès dicen que el fùtbol europeo supera al nac&pop.

Se los cedo.
Me quedo de principio a fin, con lo que pasa en èstos lares.

Fuerte abrazo para todos -y todas-.