Antonio “huMo-hamed”, como certeramente lo bautizó el inestimable Contra del Deportivo Olé, quedó absolutamente desnudo.
Los resultados, magros, inconduscendes, escuàlidos, se llevaron su ropa.
No obstante, en su ruidosa caida, Antonio intentó –y logró- dejar establecido para siempre que, en Independiente Julio Comparada y “Bebote” Álvarez son sinònimos.
En medio, un equipo que de la mano de su capitán y referentes, intenta salvar la ropa. ¿Podrá?
NOS VAMOS A LA POPU…SUR.
Hace tiempo que Independiente no juega bien. Que las compras no terminan de adaptarse, que los negocios que se hacen son pèsimos para el Club aunque maravillosos para quienes intervienen en el medio, (el caso Luna es paradigmático; se fue gritando ante un grupo de periodistas partidarios que del total de su pase, había tenido que dejar la mitad a un dirigente, el 40% a su representante y el 10%, propio, estaba harto de esperar para cobrarlo); ante semejante panorama el tipo optó por irse.
HuMo-hamed no encontró nunca el equipo. Y disfrazó aquellos magnificentes errores arbitrales que le permitieron al equipo quedarse con la Sudamericana, como un logro personal. Se mintió, Humo-hamed, y mintió a la comunidad roja. Algunos por interés, otros por inocencia, decidieron creerle.
Se venía la gran posibilidad de ganar dos Copas internacionales (aunque una fuera la SurugaBank), y todo el Planeta Rojo prefirió la ensoñación. En los hinchas de buena fe, se entiende.
En los otros, los que defienden intereses para negocios personales, cómo no entenderlo!.
Anoche, después y durante el partido que hubo de parir el equipo para ganarle a los sanjuaninos de San Martín, (el 2 a 1 final resulta francamente una exageración si uno relaciona el producido futbolístico de unos y otros), había algunos que entonaban “Olé, olé, olé, ole… Turcooooo, Turcooo”.
Uno supone que ese grito, en el contexto de la última semana del Club no tenía que ver con lo que Parra, Tuzzio y Cía estaban entregando en el rectángulo de juego, sino más bien, con un alineamiento del grupo de hinchas y socios en contra de Bebote y sus muchachos, el Facebook Boys que dice tener las fotos de todos los hinchas que lo insultaron por Internet.
La cloaca virtual no deja de entregarnos sus sorpresas.
Pero volvamos al infierno rojo.
El equipo juega poco y nada. Pero tiene buenos jugadores, que, en otro contexto y no bajo la amenaza de los violentos, puede entregar un fútbol no solo más eficaz sino también más atildado y hasta creible.
Pero no resultara en medio de los enfrentamientos.
Para colmo, y esto ha sido confesado por Comparada y los demás actores en los diversos programas de nuestra señal Fox, el presidente enfrentó a Milito para –insólito- reprocharle que ellos, los jugadores, “no hacían nada cuando lo insultan a él” (al presidente).
Uno, aunque haga un descomunal esfuerzo de imaginación, no puede visualizar a Milito y los muchachos, deteniendo el juego porque un grupo de socios se expresa y repudia a su presidente y los barras bravas que se enseñorean por el Club todo el tiempo.
Antonio lo dijo claro.
Despuès intentó despegar a Comparada, acaso asustado por el efecto multiplicador que tuvieron sus palabras.
Los dichos sobre la barra fueron a los oidos de los hinchas mucho más creibles que sus ideas tácticas y estrategias a nivel del plantel.
Son cosas del fútbol, diría Basile.
Por esas casualidades del azaroso juego, sigamos citando al filósofo de wisky y la alegria, Alfio I de Bahía Blanca, el Rojo ganó 2 a 1 anoche en Avellaneda. Pero por sobre todas las cosas, ganó un ratito, aunque más no sea, de tranquilidad.