Angel Cappa y Caruso Lombardi son dos caras de la misma moneda: la del triunfo absoluto de “El Relato” por sobre la Realidad. La Argentina de la conspiración permanente está en crisis: se están yendo al descenso los equipos de poderoso jefe de gabinete nacional (Quilmes) y de la mamá de la presidente (Gimnasia). Eso es lo Real. El “Relato” por su lado, decide victimizarse para sacarla barata y que la discusión no sea como juegan sus equipos o, pero aún, los resultados que producen. Román, en sus estertores, ofrece una bocanada de aire al asfixiado Boca.
Del mismo que hay en éste mundo gente más “papista” que el mismo Papa, sobran los “cappistas” que corren por izquierda a Cappa.
Mientras el propio entrenador hacía hicapié en que el equipo “jugó mal” en el triunfo ante Tigre, los “cappistas” hacían un festival de títulos entre el “jugar bien” y el “Tiki-tiki” cuando lo único que tenían a mano era un triunfo “trucho” ante El Matador sobre cuyas irregularidades terribles, el Profesor de Filosofía y Psicopedagogía, prefirió hacer mutis por el foro.
Cappa es francamente, genial.
Pero genial.
En la semana posterior al triunfo frente a Tigre, el Profesor hizo su habitual recorrida por los canales de televisión para expresar la línea argumental que consiste en escuchar su buena dicción y la impecable sucesión de frases exquisitamente construidas pero que no dicen ni fu ni fa: “no tenemos (Gimnasia) menos que River”.
A ver.
River, desde que lo echaron, mejoró su posición.
Gimnasia, desde que lo trajeron, empeoró.
Hablo del promedio que hará que queden en primera o se vayan a la B.
Sin embargo, el profesor, suelto de cuerpo y de lengua, dispara simpático: “Gimnasia no tiene mucho menos que River”.
Incomprobable desde la subjetividad absoluta.
Para un hincha de River, probablemente River “tenga más que Gimnasia”; para uno del Lobo, quizá no.
La diferencia está en los números.
Eso –los números- no se puede discutir.
Todo lo demás, sí.
Y allí es donde gana, por goleada, Cappa.
Cappa perdió el único partido que debía ganar –según los “cappistas”- por 4 goles de diferencia mínimo con Vélez.
Si aquel “Huracán de Cappa” era tanto como decían, pues no debió depender de un error de Brazenas, tal como instalaron para siempre.
A esto me refiero cuando hablo del triunfo absoluto de “El Relato” por encima de la realidad.
Cuando se fue de Huracán, lo dejó penúltimo, es decir, contribuyó de modo contundente al presente de Huracán (se debate para salir de la Promoción).
A River lo puso en la Promoción y allí estaba cuando fue eyectado.
River, el River de Cappa, no sacó buenos resultados ni jugó bien.
Sin embargo, en el Relato quedo que “intentó jugar bien”.
Cháchara absoluta.
Pero instalada la cuestión.
Ahora está en Gimnasia.
Lo ha puesto en descenso directo en la segunda fecha. Está por jugarse la octava. Si se va a la B, se dirá “intentó jugar bien, no tenía jugadores”.
Si llega a zafar, asistiremos no importa como juegue (así gane con goles en off-side o con la mano) a la ratificación de El Relato.
Y hay que reconocerle un mérito absoluto al Profesor.
Se puede ir a la B.
Eso sí: lo hará aplaudido.
La contracara de la misma moneda es otro maravilloso vendedor de humo: el actor de comedia italiana Caruso Lombardi.
“El boludo es Quilmes, hay que salvan a Gimnasia. Nos van a mandar a la B”, dice.
Caruso y Cappa confeccionaron un inolvidable spot publicitario para uno de los grandes medios argentinos. Actuaban de si mismos y se sacaban el bigote y la barba candado según ganaran o perdieran.
Además de facturar consiguieron que la mirada crítica sobre sus respectivos trabajos juegue siempre con ventajas.
Si se van a la B, lo harán con aplausos y destacado estrépito en sus declaraciones según la mirada de estos medios dominantes.
Otro relato que entra en crisis es el relato de la conspiración, si uno ve lo que le ocurre a Racing.
“Atento con Racing; el campeonato se llama Néstor Kirchner y Néstor Kirchner era de Racing”, me dijeron hace poco cuando el equipo de Miguel Russo pegó un par de batacazos.
Dos semanas después amaga con desmoronarse la cuestión. Pero nada es capaz de frenar a los “Elisa Carrió” del fútbol argentino en su idea de vaticinar debacles y horrores.
Riquelme metió un derechazo perfecto y con la ayuda de Pozo le dio el triunfo a Boca.
Boca está tan complicado que ésta versión de Riquelme, en medio de sus estertores, se convierte, de hecho, en motivo de alivio.
Mientras tanto, marchan Estudiantes, San Lorenzo, Olimpo, River, Racing y Vélez. (con un partido menos igual que San Lorenzo) con paso firme.
Independiente no consigue levantar cabeza y el humorista Mohamed, sin originalidad alguna, carga contra los árbitros y los jueces de línea.
Nada se pierde, todo se transforma. Solo cambia el color de la camiseta que se ponen para expresar la queja.
Si Julio César Falcioni es consecuente con lo que piensa, Palermo no juega contra Estudiantes.
Esto es un pálpito de columnista.

