MARAVILLOSOS ESTERTORES DE JOTA ERRE. El “RELATO” GANA POR GOLEADA. Y la nave, fecha 7, va…

Noticias | Pipo Rossi | 28-03-2011

Angel Cappa y Caruso Lombardi son dos caras de la misma moneda: la del triunfo absoluto de “El Relato” por sobre la Realidad. La Argentina de la conspiración permanente está en crisis: se están yendo al descenso los equipos de poderoso jefe de gabinete nacional (Quilmes) y de la mamá de la presidente (Gimnasia). Eso es lo Real. El “Relato” por su lado, decide victimizarse para sacarla barata y que la discusión no sea como juegan sus equipos o, pero aún, los resultados que producen. Román, en sus estertores, ofrece una bocanada de aire al asfixiado Boca.

Del mismo que hay en éste mundo gente más “papista” que el mismo Papa, sobran los “cappistas” que corren por izquierda a Cappa.
Mientras el propio entrenador hacía hicapié en que el equipo “jugó mal” en el triunfo ante Tigre, los “cappistas” hacían un festival de títulos entre el “jugar bien” y el “Tiki-tiki” cuando lo único que tenían a mano era un triunfo “trucho” ante El Matador sobre cuyas irregularidades terribles, el Profesor de Filosofía y Psicopedagogía, prefirió hacer mutis por el foro.
Cappa es francamente, genial.
Pero genial.
En la semana posterior al triunfo frente a Tigre, el Profesor hizo su habitual recorrida por los canales de televisión para expresar la línea argumental que consiste en escuchar su buena dicción y la impecable sucesión de frases exquisitamente construidas pero que no dicen ni fu ni fa: “no tenemos (Gimnasia) menos que River”.
A ver.
River, desde que lo echaron, mejoró su posición.
Gimnasia, desde que lo trajeron, empeoró.
Hablo del promedio que hará que queden en primera o se vayan a la B.
Sin embargo, el profesor, suelto de cuerpo y de lengua, dispara simpático: “Gimnasia no tiene mucho menos que River”.
Incomprobable desde la subjetividad absoluta.
Para un hincha de River, probablemente River “tenga más que Gimnasia”; para uno del Lobo, quizá no.
La diferencia está en los números.
Eso –los números- no se puede discutir.
Todo lo demás, sí.
Y allí es donde gana, por goleada, Cappa.
Cappa perdió el único partido que debía ganar –según los “cappistas”- por 4 goles de diferencia mínimo con Vélez.
Si aquel “Huracán de Cappa” era tanto como decían, pues no debió depender de un error de Brazenas, tal como instalaron para siempre.
A esto me refiero cuando hablo del triunfo absoluto de “El Relato” por encima de la realidad.
Cuando se fue de Huracán, lo dejó penúltimo, es decir, contribuyó de modo contundente al presente de Huracán (se debate para salir de la Promoción).
A River lo puso en la Promoción y allí estaba cuando fue eyectado.
River, el River de Cappa, no sacó buenos resultados ni jugó bien.
Sin embargo, en el Relato quedo que “intentó jugar bien”.
Cháchara absoluta.
Pero instalada la cuestión.
Ahora está en Gimnasia.
Lo ha puesto en descenso directo en la segunda fecha. Está por jugarse la octava. Si se va a la B, se dirá “intentó jugar bien, no tenía jugadores”.
Si llega a zafar, asistiremos no importa como juegue (así gane con goles en off-side o con la mano) a la ratificación de El Relato.
Y hay que reconocerle un mérito absoluto al Profesor.
Se puede ir a la B.
Eso sí: lo hará aplaudido.
La contracara de la misma moneda es otro maravilloso vendedor de humo: el actor de comedia italiana Caruso Lombardi.
“El boludo es Quilmes, hay que salvan a Gimnasia. Nos van a mandar a la B”, dice.
Caruso y Cappa confeccionaron un inolvidable spot publicitario para uno de los grandes medios argentinos. Actuaban de si mismos y se sacaban el bigote y la barba candado según ganaran o perdieran.
Además de facturar consiguieron que la mirada crítica sobre sus respectivos trabajos juegue siempre con ventajas.
Si se van a la B, lo harán con aplausos y destacado estrépito en sus declaraciones según la mirada de estos medios dominantes.

Otro relato que entra en crisis es el relato de la conspiración, si uno ve lo que le ocurre a Racing.
“Atento con Racing; el campeonato se llama Néstor Kirchner y Néstor Kirchner era de Racing”, me dijeron hace poco cuando el equipo de Miguel Russo pegó un par de batacazos.

Dos semanas después amaga con desmoronarse la cuestión. Pero nada es capaz de frenar a los “Elisa Carrió” del fútbol argentino en su idea de vaticinar debacles y horrores.

Riquelme metió un derechazo perfecto y con la ayuda de Pozo le dio el triunfo a Boca.
Boca está tan complicado que ésta versión de Riquelme, en medio de sus estertores, se convierte, de hecho, en motivo de alivio.
Mientras tanto, marchan Estudiantes, San Lorenzo, Olimpo, River, Racing y Vélez. (con un partido menos igual que San Lorenzo) con paso firme.
Independiente no consigue levantar cabeza y el humorista Mohamed, sin originalidad alguna, carga contra los árbitros y los jueces de línea.
Nada se pierde, todo se transforma. Solo cambia el color de la camiseta que se ponen para expresar la queja.
Si Julio César Falcioni es consecuente con lo que piensa, Palermo no juega contra Estudiantes.
Esto es un pálpito de columnista.

EL PROBLEMA EXCEDE LARGAMENTE A ROMÁN.

Noticias | Pipo Rossi | 22-03-2011

Trataré de ser claro de entrada: si “lo mejor” de Boca, con Riquelme incluido, alcanza para perder dos a cero con Olimpo (debió ser 3 a 0 porque el gol anulado a Maggiolo estuvo mal anulado), y 4 a 1 con Godoy Cruz (“creando un sinfín de situaciones”, repiten cual consuelo absurdo algunos), Boca está en el horno. Liquidado. No lo salva ni Tarzán.

Porque, claro, aquellos que no pueden ver más allá de los vacuos deseos de que Juan Román tenga 10 años menos y siguen subidos a la esperanza de su exquisita tècnica que jamás se extinguirá los salve, repiten “pero Román jugó bien”.
Román jugó bien significa que tuvo un tiro libre cerca, muy cerca sobre el final del primer tiempo y puso -intentó- dos estiletazos de su personalísima marca a lo largo de 90 minutos.
Boca es un “aquelarre” espantoso.
Una bacanal de fùtbol horrendamente jugado.
En el que ya no solo el Director Técnico tiene responsabiliades.
El que quiera buscar responsables de ésta batahola, pandemoniium, jaleo, confusión, griterio, escándalo, desenfreno, orgía, alharaca, bulla (son todos sinónimos de “aquelarre” por si alguien no conoce el técmino) puede hacerse un festival.
Empezando por esa suerte de Fernando De La Rúa de la dirigencia futbolística que es Georgie ·”Love” Ameal, el hombre que buscaba protección en la idolatría de otros.
Él y los responsables del área fùtbol (Beraldi, Crespi, London), que no han hecho sino ir acumulando errores en la contratación de los futbolistas y también -y muy especialmente- en los conductores.
En la búsqueda de un “paraguas protector”, han quedado desnudos.
Hasta fueron sometidos por la voluntad extrema de un jugador (al que le pagarán más de 6.000.000 de dólares entre hoy el 2014), que está lesionado desde hace dos años.
Porque, digámoslo claramente, Riquelme lo corrió con dos conferencias de prensa y tres salidas desde su teléfono celular o móvil televisivo desde el patio de su casa (que no es precisamente, la Bombonera).
Riquelme, además, puso en jaque a todos sus compañeros.
Los desestabilizó hablando.
“Boqueando” en el intento de marcarle la cancha al entrenador, lo único que logró (Román tiene que saberlo y se lo digo desde aquí porque sus inminentes y seguras viudas le siguen cantando loas al oido), fue llenar de inseguridades a todo el equipo.
Colazo temblaba cuando entró.
Rivero se rompió el maxilar contra el codo de … Mouche!
Erviti parece un principeante.
Palermo ha vuelto a poner las miradas sobre sí mismo como en aquellos tiempos en que le llamaban Romario (mitad ropero mitad armario).
Celay no da un pase correcto a dos metros.
Clemente no está para jugar.
Chavez fue Chavecito.
Mouche está muerto de miedo y lo único que hace es discutir con sus compañeros.
Bataglia no para a nadie en el medio.
Somoza es una sombra del que fue en Vélez. Solo mantiene su capacidad de golpear.
Y Falcioni ha logrado que su equipo sea una antítesis de lo que fueron sus equipos en el pasado. Cualquier cosa excepto claros respecto de lo que pretenden en la cancha.
Boca está totalmente “cagado”.
Y a ese cagazo ha contribuido de decisivo modo el “boqueo” de Román.
Quiso hacer el bien y sus peroratas tuvieron el efecto de un boomerang.
Nunca creyó en la buena fe del entrenador respecto de que si o si contaría con él para jugar y ganar el campeonato.
Su desconfianza lo mató.
Lo llevó a declarar y puso a todo el plantel en estado de “cagazo extremo”.
Tampoco tiene márgen -él- como en otros años para -solo- cambiar las cosas.
Ni Messi puede hacerlo.
Mucho menos Riquelme.
Así que pueden ustedes imaginar que lo que se viene en Boca es angustia.

Pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.
¿Tomarán nota los que tienen que dar un paso al costado o resistirán hasta que los vientos de cambio los pierdan en el quinto círculo del infierno?

Asistí a la fiesta en el Bosque.
Si a Gimnasia no le hubieran cobrado un penal (como pasó con Stracqualursi en el primer tiempo) y le hubieran echado a un futbolista a partir de un error (una mano de Galmarini que no fue y nos “comimos” todos), estaríamos ante la descripción de una conspiración contra Cappa.
Pero no.
Ganó el profesor con el esfuerzo descomunal de sus jugadores.
Alcanzó para aliviar la angustia pero no sale del descenso directo al que parece apuntarle Boca sin más ni más.
Se viene un “finalón” con Huracán el sábado a las 2 de la tarde.
Las penurias de Boca viajan a Santa Fe.

¿CORRE RIESGO EL USO DEL ESTADIO ÙNICO DE LA PLATA DURANTE LA COPA AMÉRICA?

Noticias | Pipo Rossi | 15-03-2011

En los últimos días han aparecido muchas críticas al césped del Estadio Único de La Plata.
Se escucharon las voces de los entrenadores de Gimnasia y Estudiantes (el Profesor de Filosofía y Psicopedagogía, Cappa, y del -por ahora- intento-de-ser-como-Marcelo-Bielsa, Eduardo “el Toto” Berizzo).
También del ídolo absoluto recientemente llegado a su casa, el Mellizo Guillermo.
Palabras más, palabras menos, todos han dicho lo que piensan del piso del “Único”: es un desastre espantoso.
El problema, según cuenta una “Garganta Profunda” que camina casi todos los días por las inmediaciones de la AFA y una vez por semana por La Plata, asomándose a los despachos de los número uno tanto en la gobernación como en la vicepresidencia del mundo, el problema les decía, es que temen NO PODER USARLO durante la Copa América, lo cual, señalan, “sería un volcán en erupción para la vida política argentina”.
Quizá exageran.
Quizá no.
La “Garganta” explica que el piso del estadio sufre las consecuencias lógicas de no recibir los amables rayos del sol a diario, por lo cual se hace necesario tener “un vivero al lado de la cancha, o sea, OTRA cancha que vaya criando cèsped para reemplazar las planchas que, por falta de fotosíntesis, se deterioran”.
El portal, que asume su responsabilidad educativa, ofrece a sus lectores una explicación, no propia claro, sino de la siempre a mano wikipedia para recordar aquello que nos enseñaron en la primaria.
Si quieren recordar què es la fotosíntesis, pues a “linkear” se ha dicho.

http://www.botanical-online.com/fotosintesis.htm

¿NO LO PREVIERON?.

Cuenta la “Garganta” que hace una semana o poco más, rodaron escaleras abajo los encargados del “mantenimiento” del Estadio Único en lo que refiere al aspecto mencionado.
Cuentan también que quienes tienen la responsabilidad de la Organización de la Copa han planteado la posiblidad de reemplazarlo por River como sede.
¿Habrá tiempo para corregir?
¿Se pondrán los viveros de la Provincia a disposición?
¿Puede “crecer” una cancha al lado, al sol, de aquí a Junio para que el césped sea exquisito?
¿Lo usarán aunque el piso, como dicen los protagonistas, sea pésimo?
¿El gobernador convocará a un pelotón de ingenieros agrónomos de urgencia?

Y finalmente…¿corre riesgo el uso del Único?
Por la salud de todos los que tanto empeño están poniendo en la Organización de la Copa América, ojalá no.
El Portal solo avisa acerca de la preocupación.

ROMÁN Y JULIO EN SUS LABERINTOS.

Noticias | Pipo Rossi | 14-03-2011

¿Será entonces la hora de ambos?
¿Será que no los unirá el amor sino el espanto?
Porque lo de Boca es un espanto, se mire por donde se mire.
En esa “moviola” aparece, apañado por sus viudas, la figura de Diego Armando.
Yo estoy aplaudiendo sin parar.
Que Maradona aparezca en la inmediatez de Boca como algo posible, es algo absolutamente coherente con lo que el grupete de dirigentes que ya chocó al Club, ha venido haciendo.
Sería francamente impagable que la dupla Maradona-Román se hiciera cargo del vestuario de Boca.
Fastantique, sería.
Veremos, dijo un ciego.

Cuando aún no terminaba el lamento por la lesión de Gio Moreno, en Racing empezaron a darse cuenta de que están formando un equipo que puede ganar y además golear. Obvio que esto (ganar y golear, gusta, especialmente a los propios; los otros tienen que dar explicaciones elegantes cada vez que empatan o pierden). River –Chichizola mediante- se quedó sin invicto y Boca espera el “Milagro Román” a falta de todo.

El equipo de Miguel tiene defensores que no pasarán al ataque salvo en pelota detenidas (Cáceres, Martínez y Cahais), tiene laterales volantes que saben, además, cuidar la pelota en el sentido de dársela a los compañeros y son medio perros de presa (Pillud y Licht); dos que ponen en el medio, la van de guapos cuando se hace necesario y devuelven la pelota “redonda” (Toranzo y Yacob), y un tridente que, con el colombiano Gutiérrez en el punto más alto, complementan Hauche y Lugüercio para –increiblemente según muchos- golear al que se ponga al frente.

Y un detalle no menor: lo mejor de Racing fue “in crescendo”, esto es, lejos de meterse atrás a partir de sacar ventaja, Racing “aceleró” el juego, puso más gente en ataque y se convenció de que tenía que definir el partido mucho antes de esperar una eventual reacción de Colón.
El enojo del Bichi Fuertes fue la mejor muestra de lo que le faltó al “”Negro” santafecino y le sobró a Racing.
Nunca perdió la calma Lacadé.
Más bien todo lo contrario. Se aplomó en su juego, aseguró la entrega de la pelota y presionó en todos los sectores.
Lo “maniató” a Colón y lo superó en todos los terrenos.
El 4-0 se quedó corto aunque suene a ciencia ficción.
Bienvenido Racing a la pelea en serio por el campeonato.

River va a sufrir por sus pibes.
El “affaire” Chichizola es la continuidad de las “lagunas” en las que caen chicos que en el futuro pueden llegar a ser futbolistas geniales: Lanzini ó Lamela. Ellos, los pibes, siempre serán complementos en el funcionamiento de un equipo. Es imposible que River cargue toda la responsabilidad en ellos.
Vélez, solo tratando de conservar la pelota, y aprovechando al máximo los errores del rival, ganó un partido que era un empate clavado, excepto para esa bestia del área que es el Pelado Silva.
River “gasta” la presión en muy pocos minutos. No puede concluir todo en el minuto número 10, máximo.
Vélez lo advirtió, pero venía exageradamente golpeado entre semana (lo que no consigue en la Copa), que no se animó de entrada.
Un planteo algo más arriesgado de los conducidos por el Tigre, Gareca me parece, hubiera concluido el pleito mucho antes.
No puede River dejar tan solo a Pavone. Puede salir bien contra una cuasi formación como la de Independiente. Contra Vélez no.

El Planeta Boca tendrá otra semana de “bailanta” por la vuelta o no de Riquelme.
Aunque está a pocos puntos (esto es, la recuperación aparece en un horizonte que está a la vuelta de la esquina), no da la sensación de poder hacer piè.
Boca no padece “pánico escénico”. Boca es el “cagazo” hecho equipo. Con rendimientos individuales que mueven a la lágrima: el arquero García y Palermo, por poner dos ejemplos extremos. Pero casi nadie salva la ropa.
El partido fue un dolor de ojos.
Solo el monumental zapatazo de Aureliano Torres (que hizo acordar a Roberto Carlos), le dio emoción y dramatismo a un partido que recordaremos por mucho tiempo como el más horrendo que hayamos visto en la vida.
Trabajo para el técnico.
Trabajo para los preparadores físicos.
Trabajo para los médicos.
Trabajo para el propio Riquelme que, creo, no se va a perder la posibilidad de volver envuelto en las pilchas de “salvador” frente a los esforzados de Olimpo.
Los bahienses, tienen que saberlo, no tienen nada que perder en la Bombonera.
Por eso, se sugiere, alquilar balcones.

En el momento de escribirse estas líneas faltan jugar los partidos entre Huracán y Quilmes (debuta el “Milagrero” Caruso, ojo al piojo), y el de Independiente con Ñuls.

Es probable que ambos resultados y sus circunstancias, ameriten otro encuentro antes del viernes.

Con Román pierde, sin Román, también. ¿A dónde vás viejo y querido Boca?

Noticias | Pipo Rossi | 07-03-2011

Los hinchas de San Lorenzo se “relamen” ante la alternativa de dejar -dicen- a Boca sin técnico. Viejas cuitas.
En tanto, asistiremos a otra semana en la cual las inminentes viudas de Riquelme (hinchas, periodistas, conductores de radio y tevé), retomarán la perorata para cortarle la cabeza a Falcioni. Puede que lo consigan. El deté es deté, no mago. “No estamos certeros”, dice Mouche. Chocolate por la noticia Mush. Le hacen un gol de pelota parada porque Insaurralde no salta con Ortíz, al menos no con la convicción y decisión necesarias. Erviti en nada se parece al que jugó en Balfield y García va a buscar adentro casi todas las que van al arco. Difícil que el chancho vuele, aún con la vuelta de Román, cuyo camino a la condición de ex jugador lleva dos largos años de lesiones e inconvenientes físicos.

Riquelme le dió mucho a Boca.
Muchísimo.
Parecido a lo que entregaron el Mellizo Guillermo, Sebastian Battaglia, Palermo, el Negro Ibarra, Córdoba, el Pato Abbondanzieri, los colombianos Bermúdez y Serna, y siga Ud. la lista. Incluya, obvio al entrenador Bianchi y al profe Santella.
Pues bien.
Queda claro que Román tiene mucho que ver con el pasado de Boca.
Poco y nada con el presente.
Nada con lo que vendrá, excepto decida ser director técnico o dirigentes del club.
Pero en el día a día, el problema está en su físico.
En sus rodillas.
En sus fascias plantares.
En sus tobillos.
El orden de los factores no altera el producto.
Riquelme decreta que está bien y le grita el gol a Falcioni en una práctica de fútbol, televisada en directo y reforzada por la propia comunicación del futbolista, llamando él mismo los medios.
Me pasó en persona. Me llamó al teléfono celular para salir al aire en el noticiero de C5N. Quería decir que estaba “100 por ciento en condiciones de jugar”.
Al día siguiente, su rodilla era un melón por la sinovitis.
Aquí no hay una conspiración contra Román de periodistas o de Falcioni.
El problema está en el cuerpo del jugador.
Y en que Boca no gana.
Falcioni no puede meter el zurdazo de Mouche.
Falcini no puede entrar a zamarrear a Erviti para ver si se despierta.
Tampoco perder la marca de Ortíz.
Hace lo que hace cualquier técnico (cualquier tècnico) con una salvedad: no es un fundentalista “alla” Bielsa.
Es capaz de cambiar el sistema para darle lugar a Riquelme.
De hecho lo hizo.
Empezó el campeonato demostrando que era capaz de cambiar el sistema por Riquelme.
Un roce con un adversario de Godoy Cruz, lo dejó afuera del partido con Racing.
Igual pasó en su momento con River. A los 5 minutos clamaba por el cambio.
Riquelme, aunque no quieran aceptarlo sus incondicionales seguidores (que están en su derecho por todo lo que Román junto con el maravilloso grupo del 98 para acá les dió), no puede jugar aunque quiera.
Puede hacer un golazo de tiro libre (eso es tècnica pura) de vez en cuando.
Puede meter un estiletazo preciso y precioso en algún momento del partido.
No será desequilibrante.
No le dan “las tabas”.
Triste.
Doloroso.
Horrible decirlo.
Pero ni Falcioni ni nadie en el mundo puede retroceder el tiempo para que Riquelme sea joven.

Hace 3 años que Boca con Riquelme y con BAsile, pierde. Tres que con Riquelme y Tito Pompei y/o Alves, pierde.
Tres que con Riquelme y con Bianchi en función de mánager, pierde.
Tres que con o sin Riquelme y Borghi, también pierde.

No es un problema solo de los tècnicos.
Es un problema de los técnicos, de los dirigentes y claro, obvio, pristino, de la condición física de Román, que casi, no da más.

Y el que quiera oir, que oiga.
Y el que no, pues, marcha preso aunque tenga razón.

Con Román ¿es personal?

Noticias | Pipo Rossi | 01-03-2011

Los muchachos que editan El Guardian me llaman para preguntarme a propòsito de Román y sus circunstancias, entre las cuales estamos los periodistas, aquellos que tenemos al 10 de Boca, como elemento de información y opinión en nuestra cotidianeidad.

Seamos claros de entrada: no tengo el menor ni más mínimo “problema personal con Juan Román Riquelme”.
Soy periodista.
Un trabajador de prensa.
Con un compromiso ético respecto de lo que publico.
Cuando considero que algo es de interés, lo publico.
Eso sí: lo chequeo dos-tres-cuatro veces o en diferentes fuentes.
Por eso casi nunca doy primicias.
Prefiero “llegar tarde”, pero con certezas.
Es lo que hice con los números del contrato de Román.
Él se molestó conmigo.
No al revés.
Eso es información.
Lo otro es opinión y por tanto, discutible.
Por ejemplo: prefiero un dibujo tàctico que incluya “enganche” o prefiero el famoso ahora 4-4-2.
O me quedo con el “modelo” Inter o con el “modelo” Barça.
No hay como el estilo Bianchi o como el estilo Bilardo o con el estilo Menotti.
Hay tantos gustos como degustadores futbolísticos.
Ahora bien: cuando la información o la opinión “toca” a un ídolo, los periodistas, los mensajeros, nosotros los periodistas, quedamos en la línea de fuego de los fanáticos.
Los fanáticos agraviantes, los neo-idiotas-urbanos-de-cancha (releyendo a Marx) son personas con incapacidad para pensar.
Por definición, ser fanático agraviante implica no pensar.
Solo sienten.
Y están en todo su derecho.
Por eso se enojan tanto. Ya les dije: les va a agarrar úlcera estomacal. Pero ustedes son grandes y deciden.
Igual que los dirigentes de los clubes a los cuales la información que se publica los ubica en un nível cuanto menos, sospechoso de corrupción.
Aunque con otro nivel de responsabilidad, claro.

A mi, por si a alguien no le queda claro, me importa un carajo el enojo de los fanáticos y la condena pública y pedido para que me dejen sin trabajo por parte de los poderosos (que siguen llamando a los dueños de los medios donde trabajo, sin éxito, claro, pero insisten).

Yo soy periodista.
Eso es todo.
Ni más ni menos que eso.
Hablo del juego, hablo de los protagonistas en cuanto a su rendimiento, cuento acerca de los clubes, sus cifras, sus compras, sus ventas.
Si me pongo a pensar en la molestia que pueden causar las publicaciones o las opiniones, pues me dedico a otra cosa.

Con quien sí tengo un problema personal aunque mucha gente crea que se trata de un “show” es con Ruggeri.
Sus palabras agraviantes y su mala fe cada vez que abre la boca, hacen que para mí sea, incluso, una cuestión personal.
Es la única que he tenido a lo largo de los 30 y pico de años que llevo haciendo éste laburo.
Lo demás surge como consecuencia de las diferencias de criterio que hay entre aquellos a los cuales molesta la información o duele la opinión.
Pero en esos casos, yo no veo, no siento cuestiones personal.
Es solo trabajo.
Por eso guardo admiración por el gran futbolista que fue y el magnifico comunicador que es Román.
Jamás podría tener “una cuestión personal” en contra de alguien a quien admiro por encima de todas las cosas.
No obstante, guardo nula esperanza de que los vociferantes fanáticos lo entiendan.
Es una batalla perdida.
Pero no me preocupa.
Simplemente, es así.