Estimados lectores: la que sigue en penúltima o la última columnata del año del mundial de Sudáfrica, magnífica experiencia por cierto.
Vayan desde aquí los mejores deseos aunque éstos tiempos suelen prestarse más para el “bajón” que para una moderada alegría siquiera. Debe ser cierto aquello que decía el Gordo Soriano: todo lo más importante que nos pasa a lo largo de la vida, nos pasa antes de que cumplamos 12 años.
Despuès, como el inolvidable Coluccini, estamos más de una vez, perdidos por perdidos, a punto de jugarnos hasta los recuerdos.
Quizá antes del 31 “colgamos” un último texto, quizá no. Dependerá de los acontecimientos y también de las ganas de sentarse de uno frente a la petit machine.
En cualquier caso, gran abrazo y gracias por leernos.
TODO TIENE UN FINAL, TODO TERMINA, HASTA EL CAMPEONATO.
Argentina, su fútbol, tiene en Estudiantes un campeón de lujo en el final del año y otra magnífica sensación con el Argentinos Juniors de Claudio Borghi, quien sin embargo, no podrá sino referirse a su estada en Boca como un gran mal paso, igual a los que dieron el “consagrado” Coco Basile y al inolvidable Carlos Bianchi, cuyo costado de director tècnico, sigue durmiendo la siesta.
El año ha dejado otro fracaso para Angel Cappa, el profesor de Filosofía y Psicopedagogía tras su olvidable paso por River Plate. Ni lerdo ni perezoso, el Profesor ya arregló su continuidad con Gimnasia y Esgrima La Plata con la “exigencia” de que el Mellizo Guillermo deje el dorado exilio en el fútbol estadounidense para sumarse a la “cruzada” de salvación. El 4 de Mayo próximo, en pleno campeonato, Guillermo cumplirá 38 años, 7 más que los que tenía Juan Sebastián Verón cuando decidió “volver” a ponerse la camiseta que lo vio nacer. No da la sensación, lamentablemente, que el Mellizo esté seriamente en condiciones de sumarse a la epopeyica salvación.
“Cappa no se rinde”, bromeó “el Contra”, un genial personaje que se toma en sorna y con un sentido del humor extremo las cuestiones del fútbol vernáculo en el Diario Deportivo Olé.
“Como no pudo irse al descenso con River, aceptó dirigir Gimnasia”, escribió. Una exquisitez que se celebra desde aquí a falta de tanto sentido del humor por quienes se dicen “lo más puro de nuestro fútbol”, los hinchas. Se los ve enojados, hasta cuando ganan. Miles de divanes parecen hacer falta por éstos lares.
El Profesor y Menotti tuvieron sino el peor, uno de sus peores años de su vida desde el punta de vista profesional. Con el tema “tarasca” no problem. No veremos al elegante Cappa ocupando el parque Indoamericano para conseguir un terrenito.
Ejectados de River por empatar a lo bestia y jugar a la nada misma, además de repetir aquellos errores vinculados a la preparación física de sus jugadores y proponer un relajo de la disciplina (“es demasiado bueno”, dijo el arquerazo Juan Pablo Carrizo), en el caso de Angel; puesto de patitas el la calle el GOFA (Gran Oráculo del Fútbol Argentino), César Luis, alias “Garnero es el Guardiola de Independiente”), ambos vuelven a ponerse, micrófono mediante en las “afueras del estáblishment”. Hablan del discurso único. Nostalgia de haberlo tenido –ellos- al discurso único y no haberlo podido sostener por la vía de los resultados. Con todo facilismo se refugian en el Barça, como si a alguien le disgustara el juego de los catalanes y la tenencia de la “Idea” fuera propiedad privada.
Dan risa al tiempo que dan lucha.
No paran de perder.
Pero, como ellos son constitutivos del Estáblisment por mucho que lo nieguen, los siguen contratando. Y es bueno. Todos nos merecemos una segunda oportunidad. Y una tercera, y una cuarta, y una quinta y una… vigésimo novena.
APAGAR LOS INCENDIOS DE JOTA CÉ, placer de los dioses.
Independiente parece aquel “caballero demediado” de Italo Calvino. Un magnífico personaje de una extraordinaria novela en el que el Caballero va por la vida partido, literalmente, al medio.
Salió campeón de la Copa Sudamericana y terminó último en el campeonato local.
¿”Cuál es el verdadero Independiente””?, le preguntó el periodista Pablo Ladaga al entrenador Mojámed en pleno disfrute de los Premios Fox de Miami.
“Independiente es uno solo”, dijo sagaz, el Turco Mojámed, pero de inmediato se corrigió: “el de la Copa”.
Claro. De aceptar la idea de que es uno solo (que de verdad lo es en el rendimiento y funcionamiento), debía al mismo tiempo transigir con que los argumentos del “Planeta Rojo” defendiendo la obtención de la Copa, son falaces de principio a fin.
“Le ganamos al Campeón Uruguayo”, dicen.
No aclaran que ese partido debió suspenderse por agresión. O sea, el después campeón debió dejar el campeonato en Octavos de final. Una organización seria debió darle por perdido 0-3 el partido. Pero siguió como todo el mundo sabe.
Lo mismo pasó con Boca años atrás cuando un Juez de Línea, no un futbolista, fue el agredido. Desde la página Web de Fox, como también desde mis espacios de radio y tevé, se pidió –en vano- que no siguiera, que se suspendiera, que le dieran el partido por perdido a Boca. Aquello estuvo mal, igual que éste caso. Para éste escriba no hay distinción de camisetas ni de nacionalidades, menos de provincianismos cuando de injusticias se trata.
Para los organizadores tampoco. En ambas circunstancias, el baile siguió. Porque en Macondo (aquí, Southamerican Land), el baile siempre sigue y todo, irremediablemente, pasa.
“Le ganamos al Campeón Colombiano”, continúan.
Sí, efectivamente. Olvidan que para ello, el juez le anuló un gol legítimo al Tolima que hubiese significado la eliminación de los conducidos por Mojámed. Pero ese es un detalle que la “prensa oficial” del Club y de Julito, pasa por alto. También sus dirigentes, jugadores y cuerpo técnico. Una conjunción, digamos, impecable.
Debieron, entonces, ser eliminados de un campeonato en el que ya venían eliminados, de aplicarse la ley. Esto es. eliminación de un certámen ¡que no debía jugar!. Parece un cuento fantástico de Borges.
Suenan graciosos los argumentos.
“Le ganamos al Campeón Ecuatoriano y Campeón de la Libertadores”, se inflaman de orgullo. Así es. Verdad irrefutable. Tan cierto como el hecho de haberle anulando el cuarto gol –por off side inexistente a La Liga- y convirtiendo en posición adelantada un gol decisivo por ser de visitante, el de Silvera.
NO SE OLVIDEN LOS MATAFUEGOS.
“Si no saben como hacerlo, llámenme”. Eduardo Duhalde, el gran “Bombero” nac&pop, al momento de lanzar su candidatura a Presidente.
No tiene sentido seguir con el tema de los Humanos Errores que volvieron a darle vida al Rey de Copas, salvo que sea para entregar jugosos detalles que se filtran a modo de rumor serio en algún caso, o de rumor enojoso en otro, respecto de los dineros que el Club invierte en la gente que comunica lo que quiere el Presidente Comparada.
Independiente paga (pagaría, mejor hasta que aparezcan y puedan publicarse los recibos si es que existen; a veces hay que esperar un poco y luego se accede a la documentación. Por ahí figura como “servicio publicitario” u otro eufemismo), pagaría el Club, les decía, una cifra cercana a los 8.000 pesos por mes en caso de radios AM de segundo orden y 14.000 para las first class. Todo para que el mundo se entere a través de ellos de “el Diario de Jota Cé”. Pagaría, insisto.
No se denuncia aquí un delito, claro. Solo se poner blanco sobre negro a la consideración del lector en torno a la diferencia de hacer periodismo o hacer propaganda.
Otra cifra aparece en el horizonte a los efectos de sostener la propaganda. Para mi se trata de una exageración lisa y llana, aunque más de una vez la realidad se encarga de aplastar la incredulidad por inmensa que ésta sea.
Se trata de una cifra que crece a 38.000 pesos por mes si se atiende otro rumor que llega a través de una suerte de “garganta profunda” (que llamaremos de aquí en más Julián Enojado) pero que, sugiero, tomar con pinzas. Estamos hablando, de acuerdo con Julián de 456.000 pesos anuales. Insisto: creo que es imposible… pero, si me traen los “pelpas”, los publico. El tiempo dirá. Hablamos de radios AM de alcance nacional.
Las primeras son cifras que entregan fuentes que conozco, que me resultan confiables. La tercera, insisto, es de una fuente que se plantea a si misma contar o no lo que dice saber sobre la durísima realidad del Club. No la descarto a esta fuente; a punto tal la tengo en cuenta que pongo a consideración del lector y de su sano juicio la cifra que transmite. Promete, Julián Enojado, establecer contacto si enfrenta –y vence- el temor que lo acosa.
Estos montos mensuales serían pagados por el Club al grupete de “cautivos-partidarios-de-la-pauta-publicitaria-y-o-auspicio”.
No obstante, no son los únicos. Lejos están de serlo. Se trata, apenas, de una pasión estimulada. Son quienes constituyen el griterío soez en contra de cualquier intento de gesto de libertad (el término periodismo independiente ha sido exageradamente manoseado por los grupos monopólicos o por los escribas de La Nación), todo gesto de libertad, insisto, que se lleve adelante informando u opinando. Una especie de 6,7,8 de Julio Comparada.
La felicidad en formato pecuniario ó inmobiliario ó, incluso, permitiendo formar parte de algunas “mesas chicas” que compran, venden jugadores, o se vuelven una bolsa de trabajo para amigos y favorecedores se distribuye generosamente también en otros comunicadores que no son partidarios. Estos últimos forman parte del grupo de los “cautivos”. Y lejos están de pertenecer al –llamemos- “chiquitaje”. Sería injusto quedarse solo en los “jetones partidarios”.
Estoy dispuesto a seguir con este asunto de los partidarios: Boca, River, San Lorenzo, Racing and demáis. Me ha entusiasmado el resurgir de la pasión roja.
Amigos y amigas tuve, tengo y tendré dentro y fuera de ésta maravillosa profesión. Adversarios respetables también. Y claro, tengo bien presente la existencia de la basura a sueldo para la difamación. No les temo. Cuando tenga miedo, me dedicaré a otra cosa, no al periodismo.
También los hay, entre los Periodistas Partidarios, gente recta. Gente buena. Gente que se compromete hasta el tuètano con la idea de mejorar las cosas, de cambiar aquellas que deben ser cambiadas.
Con ellos, con éstos, soy solidario. Cuentan conmigo. Los respeto a rajatabla porque luchan contra adversarios temibles desde lugares generalmente pequeños, austeros.
Vaya una saludo desde esta columna para ellos.
Un presidente de un club de los llamados grandes contó que un cronista radial le espetó “te voy a hacer la vida imposible”. Nunca pudo estar seguro el dirigente si el hombre estaba sugiriendo un arreglo o solo amenazando.
Entre esos tipos y yo hay algo personal. Representan el exacto opuesto a los valores que rigen mi conducta profesional.
Y al tipo de marras le va bien (mirado desde afuera). No para de cambiar de autos y comprar casas.
Es “exitoso”. En realidad, una mierda en estado químicamente puro. De eso también hay entre los comunicadores. Igual que entre los dirigentes políticos, entre los directores técnicos, entre los dirigentes de los clubes que al momento de negociar una compra o el préstamo de un futbolista sueltan cual latiguillo: “yo trabajo con tal empresario”. Dicen ser hinchas del Club y laborar incansablemente por sus intereses. Explicar el “sus” de la frase anterior es un galimatías.
En casa, el Rojo terminó último, aunque queda pendiente un encuentro con Tigre, cuyo director tècnico saliente, el más gracioso “vendehúmo” al que haya podido aparecer en las últimas décadas (y esto incluye por ejemplo a “Peter” el Negro Marchetta), anda de ronda por los canales de televisión exhibiendo copias de causas judiciales que –dice- avalan su inocencia en torno a un pedido de “coima” a un jugador de su plantel, el colombiano Angulo.
Boca ha dado pena parejito a lo largo de todo el año que se va.
No da “piè con bola” su dirigencia. Y todo lo que hace, termina en desastre o semi-desastre.
Trajo a Borghi, el último campeón, y su presidente decidió apostar todo a ganador renovando el multimillonario contrato del lesionado Riquelme.
Riquelme está seriamente lesionado (más de lo que todo el Planeta Boca acepta públicamente, de ahí que Falcioni quiera a un médico de su confianza, que le diga la verdad y no al grupo que está en Boca al que sospecha comprometido afectivamente con el pasado maravilloso de tanto bronce que todavía intenta pegarle a la pelota). Con toda la furia, puede que Román juegue media docena de partidos. Para más hay que creer en milagros.
Ameal, en su mundo de nubes, cree que Riquelme le hará ganar las elecciones. Ameal cree, definitivamente, en milagros.
Con Julio Falcioni es “a todo o nada”. Una mala campaña lo eyectará a él y a su técnico.
Se atribuye a Juan Román Riquelme la frase “Que Julio (Falcioni) sepa que voy a jugar los 18 partidos y voy a ser campeón”. Lo que se dice un optimista de la participación futura.
River alcanzó a meter el último manotazo de ahogado. Consiguió que el poder político presionara al Banco Provincia a los efectos de lograr un préstamo en formato de fideicomiso que le permitirá, básicamente, pagar lo que ya gastó. Cerca de los 4 millones de dólares de los 20 iniciales que pensó su actual presidente al momento de lanzar la convocatoria. Está por aprobarse.
Es que Daniel Alberto Passarella sigue pensando que puede convencer a los futbolistas y a “tout le monde” a golpe de corazón. Le responden con el bolsillo.
Jota Jota López deberá exigirse al máximo y arreglarse con lo que tiene.
Algo parecido a Ramón en San Lorenzo y a Miguel Russo en Racing, aunque Lacadé-Lacadé, está un poco más aliviado desde el punto de vista de los números.
La bocanada de aire fresco ha estado en Godoy Cruz y en el siempre vigente Vélez. Y claro, en el Campeón “Pincharrata”.
Tres entrenadores serios, buena gente y con las cosas claras están al frente del asunto. Con la dirigencia a la altura de las circunstancias.
Por eso puede hablarse de cualquier cosa en relación con éstos equipos, menos de casualidades.
Vaya desde ésta columna una calurosa felicitación para ellos.