Se van a la B”… le cantó la hincha de Banfield.
Es probable que muchos dirigentes de River estén cayendo en la cuenta de la metida de pata fenomenal que tuvieron cuando decidieron (cuando Passarella impuso), que Cappa llegara para hacerse cargo.
Empataron con lo justo.
Y el Profesor enloqueció otra vez. Festival para los medios audiovisuales y para los humoristas que están descubriendo (tarde), a la nueva estrella en ascenso: el profesor Chiflado.
Echemos un vistazo a la fecha que acaba de terminar.
¿Quién juega peor defensivamente? ¿El Boca de Borghi o el River de Cappa?. ¿Será la desesperación por sumar puntos de local y la búsqueda del equipo en el caso del Bichi? (al momento de escribirse éstas líneas está a punto de renunciar). ¿Será ésta la verdadera “capacidad” del entrenador que –cada vez más evidente casualmente salió sub-campeón con Huracán?. Estudiantes le pelea a Vélez la supremacía de la cuestión local, Godoy Cruz juega bien y gana y Avellaneda se prepara para el infierno más temido. ¿Pactarán un empate?.
River juega mal.
Y encima vive el “efecto Cappa”, esto es, violencia y locura latente. Al borde o dentro mismo de un ataque de nervios.
“Le hace a Arano un foul evidente”. Mentira. El “foul evidente” solo se ve en cámara lenta por televisión. En la “vida normal”, en el juego normal, ambos futbolistas de “manotean” y el de River pierde la posición.
Cappa se “saca”. Y se va expulsado.
Obliga a que se hable de su estado de locura. Luego, planea y ejecuta fríamente, el “Cappa bueno”, reflexivo que ningunea absolutamente a los demás: “son muy efectivos, saben mucho de centros”, señala.
Un espanto.
Del mismo modo que Independiente necesitó fracasar tres veces con Menotti (como tècnico, como mánager, como Gurú al fin), River va a estrellarse con Cappa.
Va derechito a estrellarse, básicamente, porque el equipo juega mal. Especialmente en defensa. No solo desde la salida de Bologna, pelota al piè o pelotazo largo, las espaldas de los volantes son un desierto. Nadie está seguro de quién es el que debe “cerrar”. Jonathan y Adalberto se hace un nudo. Si la toca Erviti, ni hablar.
A Cappa lo salva, literalmente, Carrizo. Aún cometiendo errores como ocurrió en el primer gol de Banfield especialmente.
River termina jugando, para que el Profesor de Filosofía y Psicopedagogía siga adelante con la “versología menottista”, con muchos atacantes: Buonanotte, Pavone, Caruso y Funes Mori. Pero esto nada tiene que ver con supuestas convicciones de La-Gran-Mentira-que-se-saca, el insultante Cappa, sino con la desesperación de tomar conciencia que no puede salir de la zona de Promoción porque no puede ganar.
El lunes habrá, pues, duelo de desesperados.
Gritará contra los árbitros, insultara a todos y luego, entre semana, habrá espacios para la elegancia conceptual que, cada día menos, consumen los hinchas de River.
No consiguen, los hinchas de River, observar concordancia entre los dichos de Cappa, los hechos de Cappa y, lo más importante, cómo juega el equipo.
La semana pasada Cappa, el profesor, dijo “Quilmes nos empató por casualidad”.
Cada partido de su Huracàn del segundo campeonato y de éste River, metido de lleno en la Promoción, va dando la sensación de que si hubo algo casual, fue precisamente, que el hombre condujese al segundo puesto, al subcampeonato a los chicos de Huracàn.
Borghi sigue en su laberinto.
Está “listo” el pobre Borghi. No le encuentra la vuelta y no da señales de poder revertirlo.
Insólito, llamativo, que todo el “Planeta Boca” le siga dando crédito. Insólito por lo anormal de la cuestión. En cualquier otra circunstancia, ya hubieran pedido su cabeza.
Los dirigentes quieren que siga. Los jugadores también. Él va a consultar con su familia. “Rara avis”, el Bichi, metido en sus propios laberintos que lo conducen, inexorablemente, hacia Chile.
Está claro que no está en sus planes seguir.
Borghi, cree este columista, ya se siente fuera.
Está vencido.
Se lo ve vencido.
Y hasta lo dice.
Lo pone en palabras. Como casi nunca nadie. Por eso: “rara avis”, el Bichi que está más afuera que adentro de Boca. Vencido antes de ser vencido. Así se siente.
Vélez flaquea en Rosario (les pasa a casi todos), y Estudiantes se fortalece a niveles increíbles.
De allí pareciera no salir la discusión en la Argentina. Banfield amaga, pero tiene “doble obligación y está empezando a sentirlo.
El Turco Asad hace una tarde impecabl en Mendoza. Debe cuidar que no se suelte su cadena. Es malo para él y para el equipo.
Tiene que controlarse.
Es inteligente y ya lo sabe. Ya tomó nota.
Independiente pega un manotazo de ahogado con otro turco: Mohamed y Comparada repite: “nos endeudamos para crecer”. Sus interlocutores lo miran como si ya hubiese perdido la razón. Pero la nave debe seguir. Y con él al mando. Hasta que se hunda.
¿Racing dando un golpe de gracia al Rojo?.
Quién lo hubiera dicho.
Just in Argentina.