NUESTRO MODO DE SER.

Noticias | Pipo Rossi | 21-10-2010

Wilson Seneme, el brasileño que dirigió Independiente-Defensor Sporting la otra noche, debió suspender el partido después de la agresión a Martín Silva.
El partido debió terminar 0-3 a favor del equipo uruguayo.
Independiente, además de la eliminación que no fue, tiene que sufrir una sanción en su Estadio en el futuro.
El mensaje de la eliminación del equipo uruguayo y la clasificación de Independiente es doblemente perverso: Defensor Sporting fue hidalgo, buen deportista, caballeresco y valiente. Y se fue eliminado.
De haberse quedado “a vivir” en el piso su arquero, se iba clasificado.
Al márgen del juego de Independiente, al márgen de los valores de sus futbolistas, al márgen de los golazos, al márgen de todo ésto, ganó el que rompió una cabeza y perdió al que le rompieron la cabeza.
El juez siguió porque el Mandato es “el show debe continuar”.
Si hubiere otro mandato, por ejemplo: ante la menor agresión el partido se suspende y el agresor pierde los puntos, esto bajaría.
Y no me vengan con la teoría de los “infiltrados” (¿imaginan a un uruguayo “disimulado” en la barra brava de Independiente?. Hablemos en serio).
Es, finalmente, nuestro “argentinen way of life”.
No tenemos arreglo.

CAPPA, EL HOMBRE QUE VIVE ENOJADO.

Noticias | Pipo Rossi | 18-10-2010

Impunidad.
En la Argentina los violentos, tienen impunidad.
El grupo de simpatizantes que insultó a los futbolistas de Racing, en un paìs serio, va preso.
Y no sale a las dos horas.
No vuelve a ir a la cancha.
El barra brava que insultó a Beligoy y provocó un escándalo en el vuelo de retorno desde Mendoza hacia Buenos Aires, al bajar el avión, va preso y no vuelve a ir a la cancha.
En la Argentina, los violentos, repito, tienen impunidad.
Hagan lo que hagan (golpear, insultar, escupir, rayar autos, destrozar cubiertas, romper la cabeza de hinchas de otros equipos o del equipo propio por una porción de poder), los violentos en la Argentina, siguen tranquilos porque tienen certeza de que nada les ocurrirá.
El deterioro de la autoridad ya se ha instalado para dejar la claro que en la Argentina, es que las hace, no las paga.
Echemos un vistazo a la fecha once.
El Profesor de Filosofía y Psicopedagogía hace su mejor papel cuando se pone en víctima. Solo el tiempo pone las cosas en su lugar: a Huracàn, que pena por las últimas posiciones lo dejó penúltimo antes de tomar una vacaciones y dejar instalada gracias a los Medios amigos, la idea de que la “Gran Conspiración” actuó contra él en momentos de ganar su partido con Vélez.

El Profesor solo cuenta los porotos de su ataque. Se ha convencido, el Profesor Cappa, de que su fútbol, puro fútbol de ataque, debe ser observado y juzgado solo por lo que produce de la mitad de la cancha para arriba.
No habla de los problemas, eternos de sus equipos, en defensa y físicos.
No habla del desequilibrio.
No habla de sus dificultades a espaldas de sus volantes.
David Ramírez, que no pudo entrenarse normalmente durante toda la semana y terminó acalambrado, se hizo un festival a espaldas y costados del volante central.
Venía de Chile Ramírez y River jamás tomó nota del asunto.
A River le llegan y le convierten en una proporción mucho mayor a la propia si se cuentan (siempre en cantidades, no hablamos de calidades) mano a mano, palo por palo, los ataques de unos y otros.
Pero Cappa “no ve” los agujeros negros propios de la mitad de la cancha para atrás.
Y para declara.
Y además, “actúa”.
Declara al sitio oficial de River: “A Boca lo dejan ganar de cualquier manera”.
Y después, antes de llamarse “al silencio y a la tranquilidad que tanto necesitamos River y yo”, hace un guiño (el peor) a la popular de River que lo ha empezado a mirar de reojo y desconfiando, dicendo que a Boca lo dejan ganar de cualquier manera.
Despuès, claro, se vuelve loco ante el error de Beligoy por la mano que no fue de Funes Mori, pero hizo mutis por el foro un instante antes de que Carranza se perdiera el gol, cuando le hicieron un penal a Nuñez, no sancionado, claro. Y también estaban 2 a 2.

Al Profesor lo están viendo, lentamente, sin ropa. Pero agita la cuestión de la “Conspiración del mundo contra mí” de la que es tan afecto para salir bien parado.
No podrá.
Pudo disimular los errores propios con Huracán. Está claro que Vélez es más equipo que Huracán. Mientras el equipo de Gareca pelea por la élite, el que dejó Cappa se está yendo a la B, junto con el actual equipo del Profesor, que agita los fantasmas.

El problema de fondo para Cappa es que él se ha creído su propia versión de la historia (la Conspiración y el fútbol de ataque) y no advierte (y da la sensación de que jamás lo hará), que en el fútbol las funciones de ataque y defensa son complementarias. No contradictorias. Se complementan.
Pero él no lo ve.
Y no lo quiere ver.

Boca gana pero no consigue mover el amperímetro del interés, acaso porque juega mal.
Racing gana y lo mismo produce incendios pasionales.
Vélez es una máquina.
A Estudiantes también le hacen un gol escandaloso, pero Sabella no se va de la cancha haciendo pantomimas lamentables.
All Boys le pega un baile de novela a Independiente.
Y la nave va con la presión en aumento.
Pero que el àrbol no tape el bosque.

¿Llegará el Profesor?

Noticias | Pipo Rossi | 11-10-2010

El partido que terminó 0 a 0 con Gimnasia y Esgrima La Plata tiene toda la pinta de haber sido un punto de inflexión en la breve historia que une al Profesor de Filosofía y Psicopedagogía con el C.A.R.P, tu grato nombre.
El profesor lleva firmados dos contratos con River. El primero concluyó junto con el campeonato anterior y tuvo vigencia solo por los pocos encuentros en los cuales el hombre estuvo al mando. El otro lo firmó en Febrero y por él, el hombre gana una suma cercana al millón y medio de la moneda norteamericana por todo concepto.
Llegó y de inmediato se puso a trabajar el Profesor.
Y encantó a todos.
Encantó con su verba.
Con su texto.
Con su relato.
Alimentaba el relato del Profesor el hecho de que River sumara puntos importantes en el comienzo.
Empezó, efectivamente, con piè derecho el Profesor. Y la sumatoria de puntos disimuló de modo ostensible el mal juego (especialmente en defensa), del conjunto millonario.
Puntos más verba florida hacían que Passarella y Cía vieran el futuro con una sonrisa de oreja a oreja.
Hete aquì que empezó a no ganar.
Y entró en crisis el Profesor.
Comenzó a volverse -literalmente- loco.
Ante el menor contratiempo, volvió a su pasatiempo preferido: culpar a otros.
Los árbitros, los dirigentes, la Fifa, la mar en coche.
Todos contra mí, dice el Profesor.
Ha equivocado el eje, el Profesor.
“Poner un volante de marca y sacar un delantero para asegurar un resultador, es indigno de la historia de River”, sentencia el Profesor.
El asunto es que, más allá del fenomenal momento que para él puede significar mirarse al espejo y escuchar su propia voz difundida en cientos de lugares afines “al discurso”, al “relato”, la “tropa propia que le festeja todo”, el equipo está en la Promoción y ya tomó la curva de la mitad del campeonato.
Puede que los hinchas de River persistan en la idea de disfrutar defendiendo el Paladar Negro. Están en su derecho. Aunque la realidad se encargue de derrumbar todo Idealismo Filosófico.
Independiente necesitó de tres “incendios” provocados por el “menottismo ilustrado” con mano directa del propio Menotti (dos veces como entrenador, una como Mánager), para convencerse de que el Verso, por fantástico que suene, resulta insuficiente.
“Que deje la guitarra”, dijo un simpatizante, en la triste caravana que salía del Monumental despuès del cero a cero.
“Es un gran Payador”, tronaba otro.
“Que vuelvan Ramón o el Tolo”, terciaba más allá un joven hincha.
“Que escriba libros, todo bien, pero…¿cómo va a sacar a Lamela?”, otro.
Lo pudo ganar River.
Y seguramente el Profesor echará mano a la “mala suerte” en la definición.
Soslayará, obviamente, las 3 situaciones que Jorge Córdoba, el único delantero que jugó gran parte de los 90 minutos hasta que el Flaco Morant incluyó a Graff, tuvo contra el que sigue salvando las papas fuera de toda versología: Juan Pablo Carrizo.
Ahora debe viajar a Mendoza para jugar contra el equipo del Turco Asad, uno de los que mejor juega (sin verso) y además gana, en el campeonato.
Comenzará a jugar en la cabeza de los futbolistas, y también del Profesor, que lo que será de aquí en más, imposible de esconder bajo la alfombra: que River está en la Promoción y que su prioridad son los puntos, no el “tiki-tiki” que tan bien lo hace sentir frente al espejo cada mañana.

JAPÓN Y UN TRIUNFO HISTÓRICO.

Noticias | Pipo Rossi | 08-10-2010

Por primera vez en la historia, Japòn le ganó un partido de fùtbol al seleccionado argentino de fútbol. Un equipo que logró su primera clasificación y participación a un mundial ayer nomás, en Francia 98.
Apenas unos pocos años despuès, evidenciando una evolución francamente extraordinaria, se dió el gusto de ganarle a la Argentina, uno de la elite.
Japón ganó sin márgen para la duda, aclaremos de entrada por si hace falta. Fue superior en cantidad y en calidad de juego, entendiendo por calidad no solo las exquisiteces técnicas que tan felices ponen a la corriente falsamente progresista del fútbol, sino a entender el juego desde todos los aspectos posibles. Japón hizo un primer tiempo en un sector del terreno y un segundo casi diametralmente opuesto. En los dos, tuvo más profundidad y más ocasiones que le equipo argentino, que mostró como en todos estos años su exclusiva e insuficiente “messidependencia”.

Hagamoto clausuró su lateral por izquierda, pero además, le hizo un verdadero desastre tàctico al mediocampo argentino cada vez que se sumó a la línea de volantes. Inclusó “probó” al arco desde media distancia. Fue, el 5 de Japòn, todo lo que jamás podrán ser Heinze y el Nico Burdisso. El primero por impericia esencial, el segundo porque es un marcador central nato, improvisado como lateral por derecha.

En ese sector medio, Argentina nunca encontró ni la pelota ni el partido. Errático D Alessandro, un fantasmal Cambiasso, le dieron rienda suelta al juego fluido, rápido, con buenos cambios de ritmo con que marcaron la primera mitad esa línea de tres delanteros-volantes, dibujo impuesto en el mundial de Sudáfrica. Honda, Endo y Okazaki, se hicieron un festival en el que Mascherano volvió a ser un espectador de lujo.
Y re-nacieron entonces, las dudas eternas que vienen acompañando a éste equipo del 2006 para acá, incluyendo los más variopintos tècnicos y casi todas las variantes posibles: cómo acompañar el desempeño de Messi. Cómo evitar que todas las luces se posen sobre el catalán con sangre rosarina, que terminó siempre aislado y rodeado por no menos de tres camisetas azules.
Batista pretende jugar “a la española”.
No tiene con qué. Pero acaso no tanto por la falta de nombres, sí por la falta de tiempo para entrenar.
Y debiera, además, luchar por un cambio de la mentalidad que no da la Argentina la sensación de poder afrontar.
Maniatado literalmente en el medio juego, sin oficio de los laterales para pasar con cierto mínimo criterio a funciones de ataque, con defensores a quienes se ha impuesto por la fuerza la idea de salir jugando desde el fondo y con delanteros siempre custodiados, Argentina termino siendo un acorralado ratoncito ante un –a cada minuto- más gigante equipo japonés.
Ellos fueron pràcticos.
Rodearon, corrieron, no perdieron nunca el orden y cuando pudieron golpear, lo hicieron letalmente.
Messi volvió a esas recordadas escenas mundialistas de “casi gol” o de arranques impresionantes que sirven para que todo el mundo se quede boquiabierto pero… sin definición.

Batista tiene el apoyo de Messi para ser tècnico del equipo.
No es suficiente.
No alcanza.
Las autoridades del fútbol argentino deberán seguir pensando si le dan finalmente la oportunidad de jugar en las “grandes ligas” o no.
Se viene Brasil y como quiere el DT Interino, no solo se evaluarán los resultados. También el funcionamiento. Pero lamentablemente para él, la palabra de Messi, no es la palabra del “Patrón”.
Hay un sinnùmero de entrenadores en la Argentina en condiciones de conducir el equipo: Sabella, Russo, Ramón Díaz, Gallego. Y hagan ustedes su propia lista.
Es con un buen entrenador y con el compromiso de los jugadores que Argentina saldrá de su depresión futbolística que lleva más de 20 años largos.
Pero no hay salvadores individuales: ni dentro de la cancha ni fuera de ella (lo digo por Messi y por Maradona).

“De la mano de Cappa…

Noticias | Pipo Rossi | 04-10-2010

Se van a la B”… le cantó la hincha de Banfield.
Es probable que muchos dirigentes de River estén cayendo en la cuenta de la metida de pata fenomenal que tuvieron cuando decidieron (cuando Passarella impuso), que Cappa llegara para hacerse cargo.
Empataron con lo justo.
Y el Profesor enloqueció otra vez. Festival para los medios audiovisuales y para los humoristas que están descubriendo (tarde), a la nueva estrella en ascenso: el profesor Chiflado.
Echemos un vistazo a la fecha que acaba de terminar.
¿Quién juega peor defensivamente? ¿El Boca de Borghi o el River de Cappa?. ¿Será la desesperación por sumar puntos de local y la búsqueda del equipo en el caso del Bichi? (al momento de escribirse éstas líneas está a punto de renunciar). ¿Será ésta la verdadera “capacidad” del entrenador que –cada vez más evidente casualmente salió sub-campeón con Huracán?. Estudiantes le pelea a Vélez la supremacía de la cuestión local, Godoy Cruz juega bien y gana y Avellaneda se prepara para el infierno más temido. ¿Pactarán un empate?.

River juega mal.
Y encima vive el “efecto Cappa”, esto es, violencia y locura latente. Al borde o dentro mismo de un ataque de nervios.
“Le hace a Arano un foul evidente”. Mentira. El “foul evidente” solo se ve en cámara lenta por televisión. En la “vida normal”, en el juego normal, ambos futbolistas de “manotean” y el de River pierde la posición.
Cappa se “saca”. Y se va expulsado.
Obliga a que se hable de su estado de locura. Luego, planea y ejecuta fríamente, el “Cappa bueno”, reflexivo que ningunea absolutamente a los demás: “son muy efectivos, saben mucho de centros”, señala.
Un espanto.
Del mismo modo que Independiente necesitó fracasar tres veces con Menotti (como tècnico, como mánager, como Gurú al fin), River va a estrellarse con Cappa.
Va derechito a estrellarse, básicamente, porque el equipo juega mal. Especialmente en defensa. No solo desde la salida de Bologna, pelota al piè o pelotazo largo, las espaldas de los volantes son un desierto. Nadie está seguro de quién es el que debe “cerrar”. Jonathan y Adalberto se hace un nudo. Si la toca Erviti, ni hablar.
A Cappa lo salva, literalmente, Carrizo. Aún cometiendo errores como ocurrió en el primer gol de Banfield especialmente.
River termina jugando, para que el Profesor de Filosofía y Psicopedagogía siga adelante con la “versología menottista”, con muchos atacantes: Buonanotte, Pavone, Caruso y Funes Mori. Pero esto nada tiene que ver con supuestas convicciones de La-Gran-Mentira-que-se-saca, el insultante Cappa, sino con la desesperación de tomar conciencia que no puede salir de la zona de Promoción porque no puede ganar.
El lunes habrá, pues, duelo de desesperados.
Gritará contra los árbitros, insultara a todos y luego, entre semana, habrá espacios para la elegancia conceptual que, cada día menos, consumen los hinchas de River.
No consiguen, los hinchas de River, observar concordancia entre los dichos de Cappa, los hechos de Cappa y, lo más importante, cómo juega el equipo.

La semana pasada Cappa, el profesor, dijo “Quilmes nos empató por casualidad”.
Cada partido de su Huracàn del segundo campeonato y de éste River, metido de lleno en la Promoción, va dando la sensación de que si hubo algo casual, fue precisamente, que el hombre condujese al segundo puesto, al subcampeonato a los chicos de Huracàn.

Borghi sigue en su laberinto.
Está “listo” el pobre Borghi. No le encuentra la vuelta y no da señales de poder revertirlo.
Insólito, llamativo, que todo el “Planeta Boca” le siga dando crédito. Insólito por lo anormal de la cuestión. En cualquier otra circunstancia, ya hubieran pedido su cabeza.

Los dirigentes quieren que siga. Los jugadores también. Él va a consultar con su familia. “Rara avis”, el Bichi, metido en sus propios laberintos que lo conducen, inexorablemente, hacia Chile.
Está claro que no está en sus planes seguir.
Borghi, cree este columista, ya se siente fuera.
Está vencido.
Se lo ve vencido.
Y hasta lo dice.
Lo pone en palabras. Como casi nunca nadie. Por eso: “rara avis”, el Bichi que está más afuera que adentro de Boca. Vencido antes de ser vencido. Así se siente.

Vélez flaquea en Rosario (les pasa a casi todos), y Estudiantes se fortalece a niveles increíbles.
De allí pareciera no salir la discusión en la Argentina. Banfield amaga, pero tiene “doble obligación y está empezando a sentirlo.
El Turco Asad hace una tarde impecabl en Mendoza. Debe cuidar que no se suelte su cadena. Es malo para él y para el equipo.
Tiene que controlarse.
Es inteligente y ya lo sabe. Ya tomó nota.
Independiente pega un manotazo de ahogado con otro turco: Mohamed y Comparada repite: “nos endeudamos para crecer”. Sus interlocutores lo miran como si ya hubiese perdido la razón. Pero la nave debe seguir. Y con él al mando. Hasta que se hunda.
¿Racing dando un golpe de gracia al Rojo?.
Quién lo hubiera dicho.
Just in Argentina.