MARADONA, LA PLUSVALíA, Y EL AMOR A LA CAMISETA. Un par de días antes de Alemania.

Noticias | Pipo Rossi | 28-02-2010

A 72 horas del partido contra los alemanes hay quienes sueñan una debacle que pueda hacer cambiar la decisión de Julio Humberto I de Viamonte: un cero cuatro abajo en Munich y que, efectivamente, Maradona y el responsable de los negocios Alejandro Mancuso, su ayudante de campo, sean eyectados.

No da la sensación Grondona de estar dispuesto a tomar semejante determinación. Entre otras cosas porque está curado de espanto: se suponía que con Bielsa todos los demás iban a jugar por el segundo puesto. Y ya sabemos lo que pasó.

Existe además una condición esencial básica que sostiene al DT en su puesto: la gratitud del viejo dirigente. Grondona le debe su lugar en el mundo a Maradona. El 78 (el título mundial conseguido en ese año), queda exageradamente lejos y además, forma parte de esos recuerdos que se viven con enormes dosis de contradicciones (la “fiesta de todos” en medio de una matanza, secuestros, apropiaciones de bebés y robos escandalosos, más la más fenomenal transferencia de poder e ingresos de los trabajadores a los poderes fácticos y al estáblishment económico; el que defienden Clarín por razones más terrenales y La Nación, por doctrina claro y razones “terrenales”, dinero, cash, poder en fin, también).

Fueron el 86 y el 90 (con un confortablemente “adecentado” gobierno democrático en el poder), los triunfos que le permitieron a Grondona llegar a donde llegó.

Incluso se ha permitido romper el acuerdo con el Imperio antes de arreglar con la muchachada K los derechos del “fóbal para todos”. Ni con Menem lo hizo. Alguien “durmió” en los laureles del lado privado.

Maradona entonces, pare a Grondona poderoso.

Paradojas de los tiempos: Maradona ha sido mil veces impiadoso con Grondona; sin embargo de no haber sido por sus genialidades en los buenos viejos tiempos de futbolista, hace ya mucho tiempo que hubiese rodado escaleras abajo.

Es cierto que después vinieron todos los “acuerdos” necesarios con el poder político (esto es el poder real con tiempo de duración decidido de antemano): Alfonsín, Menem, DelaRuina, y ahora, mucho más espectacular claro, el castigado K.

Y CFK obviamente. 

Grondona sabe que Maradona, dirgiendo, es un mono con navaja. Dispuso de toda la histeria mediática de la clase media que detesta a Maradona para echarlo en más de una ocasión.

Pudo haberle dado un buen shot-al-ort dopo de Brasil o luego del célebre “que la sigan ma…”.

Pero no lo hizo.

Por cuidados?. Por formas?. Por miedo?

De ninguna manera.

En primer lugar porque no se le canta. Porque es (Carlitos I de Anillaco con su actitud de no venir a la sesión del escarnio kirchnerista, se le ha parecido virulentamente en estas últimas horas), uno de los pocos humanos que hace CASI todo lo que quiere.

En eso consiste el poder: hacer lo que uno quiere. No importa la voluntad o los deseos de millones. Histeria clase media para las radios que vociferan.

Grondona hace lo que quiere. Lo saben todos, hasta los más poderosos. Y así se irá de éste mundo: haciendo lo que se le canta. Y lo que se le canta es poner a Maradona porque fue quien lo parió para siempre, el que le dió la “vicepresidencia del mundo”.

Y además no hay una sola garantía de que desde la conducción técnica se acceda al titulo mundial: es la cabeza y la condición de los futbolistas. Como nunca ha aprendido Grondona que los jugadores estarán por encima de todo en la elaboración de un triunfo en Sudáfrica. O una caida. Maradona es puro show. Pero también se le “mancaron” Bielsa y su pollo, Pékerman (“cómo no vas a poner a Messi, pedazo de pelotudo”!!! le espetó apenas lo tuvo cerca despuès de la eliminación por penales contra Alemania en el 2006).

En suma: Grondona prende velas para que lleguen bien Verón, Messi, Higuain y and demais. Confía, Grondona, en que “los de arriba” hagan todos los goles que serán necesarios para disimular las carencias que el equipo tiene en defensa.

Maradona es un accesorio de lujo.

Lo saben los K.

Ya deben haber tomado nota en el gobierno acerca de los dichos de Maradona: “no quiero jugar el partido del 24 de Mayo con Canadá. Quiero que al mundial lleguen frescos”.

“Quiere cuidarlos, lógico”, me dice Fabián Doman.

No.

El tema es que ese partido (24 de Mayo, festejo del Bicentenario), es una devolución de Julio Humberto a CFK despuès del acuerdo millonario que nos pone como pagadores del salario (la plusvalía), de los jugadores y cuerpo tècnico, a todos los argentinos, al Gobierno.

Y, hete aquí que no está en la lista de todos los partidos que  organiza Santa Mónica (capitales españoles, básicamente, con “patas” argentinas y un CEO de lujo: Georgie Valdano, hombre de izquierdas con salarios de derecha).

O sea, Maradona no cobra un peso por ese partido, el del Bicentenario. Por eso no lo quiere jugar y si en cambio, presentar despuès del 24 en Alemania para otro amistoso: en ese sí se llevaría la tarasca.

La sangre no llegará al río. Ya lo llamarán de gobierno a Diego y le extenderán un cheque correspondiente y allí estará el hombre, arengando sobre las bondades de la camiseta argentina.

Los jugadores y los tècnicos, los verdaderos “hacedores” del negocio-producto fútbol, deben llevarse la parte del león. No lo pongo en duda.

Me parece obsceno, eso sí, que haya tamaña diferencia de ingresos. Hace a la diferencia entre los extremos de mayores y menores ingresos. Cuando leemos “se amplió la brecha entre el 10% de los que más ganan con el 10% que gana menos en la Argentina”, tiene, entre otras cosas que ver con ésto.

Lo que no me banco es que se haga, se diga, que es “por amor a la camiseta”.

En ese sentido, era mucho más directo y claro el filósofo guaraní múltiple campeón con Vélez, José Luis Félix Chilavert.

En fin… se viene Alemania y allí, cobran todos y va gratis por tevé. Porque el fútbol, se sabe, es “para todos”.

Plusvalia (definición del diccionario): Parte del valor generado por el trabajo del obrero, por la utilización de su fuerza de trabajo, que queda en poder del capitalista dentro del análisis marxista. La fuerza de trabajo es una particular mercancía cuyo valor de cambio (salario) es menor que el valor que aporta alproducto. La diferencia entre el salario pagado al obrero y la parte del valor que éste aporta al producto (valor) se llama plusvalía.
Para el marxismo, la fuerza de trabajo es la única fuente de plusvalía, la única creadora de nuevo valor. Las materias primas y maquinarias utilizadas sólo transfieren su valor al nuevo producto. No lo incrementan. Siendo así, durante la jornada de trabajo el obrero debe crear valor para cubrir su salario, y la plusvalía que corresponde al capitalista. El tiempo que tarda en crear su salario es el tiempo de trabajo necesario, en tanto que el que corresponde a la plusvalía, es el tiempo de trabajo excedente.

BOCA modelo Veinte10 ó… el derrumbe de los mitos.

Noticias | Pipo Rossi | 15-02-2010

El Pato Abbondanzieri y Martín Palermo (por ahora),  piensan si resulta más conveniente desde todos los puntos de vista posibles (económico, profesional, deportivo, relaciones públicas and demais), irse de Boca con una plaqueta de agradecimiento en Junio próximo, o aprovechar algún ofrecimiento (propio, esto es de sus representantes a equipos o de los otros, o sea, de un club para con ellos), para pegar el portazo.

Saben, igual que el Negro Ibarra, que las cartas están echadas.

Georgie Love Ameal a la cabeza, como así también aquellos dirigentes que han retomado el control del Departamento Fútbol tras la salida de la dupla B-B con entrepitoso fracaso incluido, han tomado la decisión de pasarlos a retiro.

El único que, por ahora “zafa”, es Jota Erre Riquelme aunque nadie está a salvo en el Planeta Boca. Es que hay que bajar dramáticamente los costos en el club.

Esos voluminosos costos que obligaron a dibujar en el rubro “futuras ventas” la nada despreciable cifra de 57 millones y pico de pesos cuando se elaboró el presupuesto del corriente año.

Alves no actúa solo.

Cuando Alves toma la decisión, primero salomónica de sacar uno de cada “bando” (Ibarra de las huestes de Riquelme, el Pato, entrañable amigo de Martín), no está por su exclusiva cuenta.

La dirigencia de Boca, que quiere sacarse de encima del modo menos doloroso posibles esos contratos a partir de Junio, está detrás de esas decisiones.

Alves, incluso, saca a Palermo para dejar en claro quien está al mando en Boca.

Y no hablo del técnico, precisamente. Hablo de Riquelme.

Para todos han pasado, inexorablemente, los años.

Permítanme un “flash-back”, una vuelta atrás en el tiempo.

Vuelvo tres o cuatro años atrás.

En primer lugar, sigo asomado al Planeta Boca. Es el Chino Benítez el DT. El Chino acaba de contarle hace pocas semanas a Mariano en su programa (hablo de Closs, obviamente; la familiaridad es porque lo siento muy cercano afectivamente al “Quía”, entiéndanme); acaba de contar el Chino les decía, que el grupete lo “tumbó”, lo echó, le “hizo la cama”.

Él hace referencia a Guillermo, a Palermo y al Pato luego de aquella desdoroza eliminación en la Sudamericana, escupitajo-foto-shop mediante, según él.

Benítez dice: “me tumbaron”.

Doy fé de su pensamiento y ahora me siento totalmente autorizado a hacerlo público una vez que él propio protagonista ha decidido hacerlo en primera persona.

Cuando un grupo de automarginados de manera momentánea, como el suscripto, y otro muy buen grupo de personas y periodistas, hacíamos “Polémica en los Estadios” por Canal 7, bajo la producción ejecutiva (el que pone la “tarasca”) del inefable Gran Petiso Oscar Martínez (lo que nos reíamos en las dramáticas reuniones de producción en la que no faltaban celulares arrojados contra el piso, paredes o techo; algún día voy a contar el back-stage de aquellos momentos inolvidables), se produjeron los hechos de referencia: la caida del Chino Benitez.

Era el propio Chino mi Fuente de información celular mediante. Y lo pongo con mayúculas porque sigue existiendo por ignorancia o por prejuicio, la idea de que los periodistas protegemos la “fuente” cuando inventamos una información.

No digo que exista, en mi profesión, algún deshonesto que efectivamente lo haga.

Pero no es mi caso.

Defiendo con uñas y diente el secreto de las fuentes informativas porque son, ni más ni menos, que la posibilidad de construir la primera versión de la historia, o sea, la crónica periodística.

La calidad de la crónica son dos mangos aparte. Ya quisiera escribir como Tomás Eloy Martínez. Pero me sale lo que me sale.

Sigo: el Chino contaba con dosis parecidas de dolor y bronca que el grupo había decidido dejarlo caer. No hacer nada para sostenerlo. Y lo hacía en los cortes publicitarios, para sostener, ratificar, apuntar, profundizar, o disentir con algo que se hubiera vertido en forma de opinión o de info durante los bloques del programa.

Llamaba -frenético- el Chino gastando celular a rolete.

Y entregaba su parecer además de los detalles.

No digo que sea verdad. Digo que es “su” verdad a partir de “su” percepción. Benítez está convencido de que a él lo tumbaron. Igual que Basile (“los bajitos me hicieron la cama” ha dicho en rueda de amigo para referirse a Messi, Agüero bajo la tutela y manija del actual DT, Diegote).

No estaba allí, en ese grupo, Riquelme, quien pasaba de los buenos momentos a la mala relación con el Profesor Pellegrini en el Submarino Amarillo e intuía su retorno -triunfal en el 2007- al club.

Estaba Riquelme en duda para los europeos (Van Gaal y Pellegrini), con certeza de pulgar abajo para Bielsa, indiscutible para Basile o para el mismo Pékerman, que lo tendría como referente en Alemania 2006.

Y he allí el otro detalle de la historia, el mundial en Alemania.

Se lo discutía a partir de lo que se intuía como una suerte de fragilidad esencial física de Riquelme. Y lo más fuerte: aquella sensación que transmite respecto de comprometerse cuando le interesa realmente (el Boca campeón con Miguel Russo en el 2007), o darle absolutamente la espalda al proyecto, por fascinante que éste pueda parecer (su paso por Barcelona).

Riquelme es así porque Riquelme siempre fue así.

Lo tomas o lo dejas.

El asunto es que han pasado, como decía, los años para todos.

También para Riquelme. También a él habrá de costarle mucho más cada día o cada hora que pase. Ni hablar de meses o años.

Mientras Verón se “fortaleció” físicamente (ni hablar de su cabeza), Riquelme fue haciendo más patentes las “lagunas” futbolísticas.

Y además están las “confrontaciones”. La última con Maradona ha sido de dos grandes egos. Y le ha tocado “perder” por su solidaridad con Basile (ver: “El Secreto mejor…”).

La actualida pura y dura es Boca. Es Alves. Es el derrumbe -en fin- de ellos, los mitos vivientes que siguen resistiendo o intentándolo y perdiendo la partida, contra el paso del tiempo.

Junio es el destino final para la generación dorada de los “macris-boys”. Comienzan a volverse más historia que presente. Y a nadie le gusta transformarse en un “ex”.

Ni siquiera -mucho menos- a los más grandes.

Riquelme y Palermo lo fueron.

“…y aunque sabés que te dicen viejo borracho, sos tan bueno que ni siquiera al diablo los mandás, los mandás…” (estribillo de BAJASTE DEL NORTE, de León Gieco).

Noticias | Pipo Rossi | 09-02-2010

Volvemos algunos años en el tiempo.Puede que se trate, por ejemplo, al momento en el pasado en el que Ariel Ortega “huye” con la ayuda de Julio Grondona (que lo habilita desde la FIFA), desde Turquìa camino a Rosario para sumarse al campeón rojinegro conducido por el Tolo Américo Gallego.

En ese momento, estoy trabajando en el Carrusel, de la Cadena 3 Argentina y decido llamar a Ortega para preguntarle sobre su experiencia en el cercano Oriente.

Para encontrar a Ortega le pido ayuda a Juan Berros, antigüo amigo-representante del jujeño.

Juan -seco y duro como suena del otro lado- me dice: “Ortega no va a hablar con vos”. Un segundo despuès, recuperado de la sorpresa le pregunto por qué, cuál es el motivo; qué diablos he dicho de Ortega en la antiüedad como para que no quiera ni tan siquiera recibir un llamado, no ya salir al aire.

“Vos le dijiste borracho en Tribuna Caliente” en Telefé, me dice.

Es al año 2004, recuerdo, y la última vez que hicimos “Tribuna” en Telefé, fue antes del 2000.

Más allá del tiempo transcurrido y de las fallas en que puede incurrir la memoria, que me pasa, le digo a Juan: “Es imposible Juan. Yo podría hablar eufemísticamente de “problema personal”, incluso de “adicción”, jamás le diría “borracho” a alguien”.

“Jamás”, le insisto.

“Está grabado”, redobla la apuesta Berros.

“¿Yo en cámara?”, le digo.

“No. Se escucha en off”.

“Entonces hay un error de apreciación en la voz; te repito, es IMPOSIBLE que yo le haya dicho de ese modo a Ortega”.

Y nos despedimos.

Obvio es que no volví a hablar con Ortega. Aunque alguna vez, ya en éste tiempo moderno, le envié un mensaje de texto pretendiendo aclararle la cuestión. Desconozco si recibió los mensajes porque nunca los devolvió. Le dije que no era factible que yo le hubiera calificado así. Y le conté con menos palabras, la historia que ustedes leerán a continuación.

Mi Viejo, el Tolo Rossi, campeón con el Bell de Bell Ville en el 57 y en el 59,  exquisito segundo zaguero central que rechazaba de “chilena”, tuvo en sus últimos años, la misma adicción que Ariel Ortega.

La misma maldita adicción, el alcohol.

Mi Viejo se había pasado casi 30 años de su vida laburando en un frigorífico de mi pueblo. Imposible, pensé muchos años despuès, que no se “quebrara” por algún lado, intentando justificar aquel dolor. Que no aflojara.

El esfuerzo había sido rematadamente exagerado para que, entre otras cosas, tuvieramos una casa propia o educación en escuela privada. Demasiadas privaciones propias como para no “descomprimir” por algún lado, el Viejo.

He vivido muy de cerca, entonces, lo que significa el intento infructuoso de los que somos “el entorno”, los familares, de sacarlos del infierno si ellos -los que están inmersos- no disponen de la voluntad suficiente para poner en marcha el proceso.

Escuché cientos de veces frases como “es la última vez” o “mañana retorno al trabajo”. Claro que estamos hablando de sus últimos años.

El Tolo, al fin, hizo lo que pudo y conservo de él, el mejor de los recuerdos. Aún aquellos que mueven a la melancolía o a la tristeza.

Ortega es, por el contrario, un tipo joven.

Tiene, desde el punto de vista profesional y laboral, mucho hilo en el carretel.

Pero no habrá posibilidad de que la situación cambie si él mismo no toma la primera decisión.

Y el segundo día. Y el tercero. Y así, hasta cuando él mismo lo disponga. Puede hacer de resto de su vida y la de los suyos algo que valga la pena, algo que, aún con los inconvenientes y las circunstancias adversas propias de éste  asunto, disponga de un futuro. Tiene hijos pequeños Ortega, que pueden transformarle la vida.

O puede terminar el proceso de auto-aniquilación.

Quizá pueda.

Ojalá lo haga.

Ni Passarella, ni Astrada, ni los compañeros, ni la familia.

Él y nadie más que él.

y quien quiera oir, que oiga.

Título que es a la vez un “afano” y un homenaje a la revista Barcelona: ¡MARADONA CONVOCA A CUCCIUFO EN CUALQUIER MOMENTO!

Noticias | Pipo Rossi | 06-02-2010

Para aquellos que no la conocen, ó para cualquier desprevenido (que los hay y en gran cantidad), la revista Barcelona es un maravilloso logro que hace de la ironía y el humor (a veces negro), un festival para comunicar. Los combina en dosis exactas para deleite de sus lectores. Hace tiempo que no la veo en los kioskos de mi barrio por tanto no estoy seguro de que continúe vigente.

Espero que sí.

Hago esta aclaración porque, probablemente, no faltará algún “pacato” que se sienta indignado por “le titulier”. Además, habiéndo conocido a José Luis como lo conocí (lo entrevisté muchas veces para Canal 10 y Radio Universidad de Córdoba en la pre-historia, allá por comienzo de los 80, o sea, realmente la pre-historia), estoy seguro de que se mata de risa esté donde esté.

Un gringo de estupendo sentido del humor que solía disfrutar, incluso, de la sorna con la que la Revista Humor (R), el nunca igualado bastión periodístico dirigido por el Tano Andrés Cascioli durante los últimos años de la horrenda Dictadura Militar, tomaba su apellido.

Cucciufo se reía junto con los lectores de Humor. Me consta por haberlo hablado con él en su casa materna de -si la memoria no me falla- barrio San Martín en Córdoba.

Hecha esta aclaración, vayamos al punto.

El Cuerpo Técnido del seleccionado argentino ha hecho otro papelón previo al partido con Jamaica (partido que sirve para costear los emolumentos derivados de su contratación, a saber, más de 100 de la moneda “protegida” por Redrado al mes), convocando a futbolistas que, cae de maduro, no podían estar.

Ora por estar jugando la Copa Libertadores, ora por estar ¡lesionados!.

Hay quienes sugieren, a los efectos de poner a salvo a Maradona, que le cuenta mal, que no le avisan, que, en fin, lo ponen al borde del ridículo extremo a ver si Grondona decide echarlo al fin.

Le echan la culpa a Bilardo, bah.

Yo les preguntaría a los defensores de Maradona DT, si siguen creyendo en los “entornos”. Es decir, si creen que es posible “entornar” a Maradona.

Es, Maradona, alguien que no ve, que no lee, que no escucha, que se aisla de un modo tan extremo que no se entera de nada?

¿O es, simplemente, alguien que sigue percibiéndose a si mismo como el futbolista genial que fue sin advertir que está en otro rol?.

¿Puede alguien salirse de una condición de dios o semi-dios para hacerse, finalmente, hombre?. ¿Pueden los “divos” dejar de serlo?. Pareciera que no.

El asunto es toda la caterva de ortibas que no le dice a Maradona que está desnudo.

Maradona está desnudo pero la corte de obsecuentes lo “ve” como en México 86 frente a los ingleses. Vestido de selección, volador, exquisito, genial, talentoso, desequilibrante, virulento, rebelde, liberador de conciencias oprimidas, goleador, y finalmente inmortal.

Lo “ve” la corte, como lo describe el relato de Víctor Hugo.

Y está bien.

Digamos que nada podemos hacer respecto del tema porque cada quien, cada cual ve lo que quiere ver. Allá ellos, no problem.

El asunto radica, creo,  en que la corte soslaya los 20 años a los que el Genio del Fútbol Mundial procedió sistemáticamente a su auto-aniquilación.

Puede ser que Maradona tenga dudas?

Puede ser que no esté seguro?

Pued ser que se equivoque en la elección?

Puede ser que, al fin, cometa errores como Basile, Pékerman (que se “mancó” justo contra los Alemanes), como el mismísimo “Marote” Bielsa, capaz de chocar todas las veces que sea necesario contra el mismo muro de frente?.

Porqué debiera ser distinto Maradona, en su rol de Director Técnico?.

“Porque es Maradona”, podría ser la respuesta simple de los cortesanos.

Se ha advertido en algunos títulos que Grondona ha “emplazado” a Maradona. Sugieren que una, digamos, catástrofe en el partido con los alemanes el próximo 3 de marzo, podría desencadenar en su salida.

No termino de creer en esta posibilidad, conociendo a Grondona.

Y sabiendo que Grondona sabe que todo (o casi todo) lo vinculado a su inmenso poder se lo debe a Maradona. Y sabiendo además, que Grondona puede haber escuchado a todos, pero hace exactamente lo que él quiere.

Salvo que Julio Humberto I de Viamonte haya cambiado en este último tiempo. Que su “muñeca política” advierta que se equivocó con las designación de éste, no ya impresentable, sino inexistente cuerpo técnico. Nadie, creo yo, rogaría por el sostén de Maradona a cargo -formal- de la cuestión, si le soltaran la mano.

La corte, claro. Y también los hinchas que también lo observan como el jugador genial que fue.

Pero no habría demasiado ruido.

Pero no lo veo. No veo un “volantazo” brutal a menos de 3 meses del mundial.

Si es un fiasco, Grondona habrá cumplido con Maradona.

Si gana el mundial (y ojo… Le Vieux Viscachá Julito I hará todo lo que tiene a su alcance para lograrlo, no debiera subestimarse su inmenso poder; además está el que todos esperamos: Messi, más Verón, ¿más Riquelme?, que ha pedido a sus amigos que le digan a todos sus amigos que él quiere volver), digo si gana nadie podrá quitarle el Medallón a Julio que corrió el riesgo y lo mantuvo contra viento y marea.

Falta poquito. Disfrutemos del Circo -garantizado por Diegote y los suyos-  que ya llegará el momento de jugar y  de ganar.

LA ESTAMPIDA DE LA DUPLA B-B DE LA BOCA. La “delarruización” del señor Love Ameal.

Noticias | Pipo Rossi | 01-02-2010

Cuando el barco de hunde… hay que huir, parece.
La Nación, el prestigioso y centenario matutino que refleja como pocos los intereses de las corporaciones y el “estáblishment” real, advirtió exactamente el lunes posterior a la “caída” de Bianchi, que era moralmente reprochable el hecho de que el hijo del Mánager fuera, al mismo tiempo, representante de los intereses de futbolistas que, como el caso de Matías Giménez, llegaban a Boca.
Solo cuando Bianchi huyó dejó de ser “Carlos”, o “el Virrey” para pasar a ser el seco Carlos Bianchi o el más frío aún “ex mánager del club”.
Bianchi es humano.
Igual que Basile.
Igual que cualquiera de nosotros.
Solo que el hombre no ha tomado, aún, nota del asunto.
Lo disimula mejor que otros, Maradona el Desmesurado Visceral, por ejemplo.
Pero frente al espejo intuye su inmortalidad.
Eso que èl ve frente al espejo, es lo mismo que ven muchos hinchas de Boca desde la absoluta inocencia o lo que vé el señor Georgie ”Love-de-la-rúa” Ameal.
Aunque en el caso del dirigente la cuestión sea menos “idealista” y màs “construcción de poder”, digamos.
El tiro le ha salido a Georgie Love, por la culata, como mínimo.
Pensó en su extrema ingenuidad, que podía “manejar” a Bianchi.
No creyó que fueran serias ni tampoco para èl, aquellas descalificaciones a las que lo sometió el mànager en la primera de sus presentaciones. De sus pocas presentaciones en público.
“Me trajo a mi porque no entiende de fùtbol”, se ufanó Bianchi dejando al sonriente Georgie Love en la categoría de aquel inefable y menemista Gostanián.
Él -Georgie Love- no quiso escuchar.
Luego vino Basile.
Y aquì quiero detenerme.
Hace algún tiempo nos cruzamos con el Negro Panno en la cancha de River. El “Nene”, uno de los escribas más entrañables y más queribles que tiene éste medio, el nuestro.
Fue en un entretiempo de algùn partido del seleccionado argentino camino a Sudáfrica.
El Nene me dice: “Elio… què mal hablaste de Basile!!!, las cosas terribles que escribiste del Coco!!!. Dónde fue que lo leí”?, se preguntaba.
Hacía referencia el Nene, a un texto que debe estar aún colgado en el blog “Angel o Demonio” de la Colo D Amato.
Era un texto que hablaba de una foto.
A qué foto se refería?. A la que publicó “el Contra” en Olé de hoy, lunes post-debut de Boca en el campeonato 2010.
El “daikirito” le dice Diego Toni, el extraordinario Producer que tiene Mañanas Argentinas, el envío de C5, donde laburo.
El “daikirito” es toda una definición acerca de cómo Le Cocó se toma las cosas.
No es de ahora.
Fue siempre asì.
Y no voy a repetir los argumentos tantas veces señalados.
No.
Estoy cansado de repetir cosas.
Solo que creo, hay que hacerlo de entrada. No cuando el tipo está “caido”. Cuando el tipo está en “la lona”, no hay, me parece, que enrostrarle que “su hijo es representante”, como hizo el prestigioso La Nación, el lunes posterior a la caida en la noche mendocina.
Pero quiero detenerme en Basile y en los famosos códigos y, salvo el tipo vuelva del “auto-exilio”, espero sea la última vez que lo mencione.
Inisisto: si Basile se transforma en noticia otra vez, volveré sobre el asunto. De lo contrario, no.
El tipo -pobre- está en la lona.
Y no es la intención golpear al caido.
Solo señalar que hay muchos modos de “comunicar”.
La foto del “daikirito” es una.
A travès de “voceros” oficiosos, es otra.
El caso más conocido es el de quien fuera en otra vida, periodista de la editorial Atlántida, crítico duro de Grondona, hasta el momento exacto que pasó a recibir un sueldo directamente del Mandamás.
Otros casos muy palpables son Ribolzi y Dibos. Colaboradores directos.
Si Dibos dice: “Bianchi es un soberbio y fue un infierno tenerlo como mánager”, el que habla, en verdad, es Basile.
Basile se “cubre”.
Basile no abre la boca.
Se va, Basile, a su ranchito de Punta del Este, luego de recoger 800 mil dólares por haber perdido todo con Boca.
Es cierto: antes ganó todo.
Justo medio aristotélico el de Le Cocó.
Pero vuelvo: si habla Ribolzi (y es, desde ya, un verdadero hallazgo entenderlo), el que “dice” es Basile.
De mismo modo que se quejan, los voceros, de los “mensajes” que Bianchi les enviaba a travès del joven dirigente Londres, ellos le hacen saber a Brad Pitt (es la imagen que Bianchi ve de si mismo cuando se mira al espejo a la mañana), lo que el Venerable Coco piensa.
De los refuerzos, de los dirigentes, de los rivales, de lo que fuere.
Allí están ellos, los voceros, para “hablar en reemplazo” y asegurar que el mensaje, efectivamente, llegue.
Por eso creo que lo de los “códigos” es un verso basileano. Otro de los versos que entusiasman del venerable anciano retiro efectivo.
No hay códigos.
No hay equipo.
No hay defensa.
No hay arquero.
Ha dejado, la otrora exitosa dupla B-B, una bomba de tiempo que late.
Y cuyas consecuencias finales son, por ahora, inimaginables.
Tiene Boca un gran plantel.
Y también lo tiene a Alves, alias “quiero que mis equipos jueguen como los de Menotti y Cappa”.
Bien.
Pero que se asegure Alves, de ganar.
Porque con parecer, con amagar, con el tiki-tiki, igual que con el talento solo, no alcanza.
Sobra sí, para que la gilada que consume la versología de los intelecutales o pseudo-intelectuales de izquierda con honorarios de derecha, la pasen bomba.
Hasta el momento mismo en que pierden.
Allí comienza entonces, la “construcción del relato”.
Que tiene, claro, patas cortas.